A la orilla del camino hay dolor, sufrimiento de la gente. Se escucha el lamento, el sin sentido, el para qué todo. Jesús pasa. Su voz habla de vida, su rostro habla de amor. Estando Él en medio, no todo está perdido. Es posible que la vida renazca. Alguien está sembrando mucho amor en ella. De nuevo pueden brotar la libertad, la creatividad, la belleza.