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Fecha miércoles, 08 de septiembre de 2010

VENID A MÍ TODOS LOS QUE TENÉIS SED


“Libro de visitantes”

         Tengo tres o cuatro razones para haber pedido con urgencia que me compren un libro. La primera razón es que me han dicho que se trata de un libro sobre la Navidad. No un libro teológico que siempre me habría resultado un poco plomo o un poco desconcertante. Para desconcierto me basta con el “Jesús” de J. A. Pagola, por ejemplo.. Y, para teología cercana a la fe, me basta el relato del Evangelio para ponerme en contacto directo con la poesía y el ensueño del misterio.

La segunda razón es que me ha parecido muy bello el `titulo del libro y es bueno que un libro, desde su arranque, cree en nosotros como un estado de impaciente sorpresa. Este libro sobre la Navidad se llama muy ingenuamente “Libro de visitantes” y me resulta excitante imaginarme quiénes pueden ser esos curiosos personajes que, de repente, llegan a la cuna del Niño con la misma  gloriosa incertidumbre con que llegaron los primeros pastores o los iluminados hombres de ciencia y adivinación que fueron los Magos.

La tercera razón es que se trata de un libro escrito por uno de los escritores más religiosos y lumínicos que conozco en la literatura contemporánea de las bellas transcendencias. Se trata -el autor, digo- de José Jiménez Lozano, que es una pluma cargada de melancolía, de inspiración verdadera y con un castellano purísimo que quizás se deba a la vinculación del escritor con una tierra tan castellanamente pura como es Valladolid. A Jiménez Lozano le dieron el premio “Cervantes” en el año 2003. Y ahora, a la venerable edad de los muchos años que atesora, es bello verlo acercarse con su inspiración y su idioma al misterio de una Navidad que se recupera de sí misma y de su misterio en la cita que nos brinda cada año.

         Lo que me seduce desde el portal en este libro-retablo navideño es el recuento que se nos hace de quiénes eran y qué pintaban en el Belén esos visitantes fugaces, libres, inventados, cargados de lírica y de emoción. Cuentan que hay un niño que sonríe siempre y unos escribientes que no saben qué tienen que escribir y unos demandaderos que hacen los recados de todos para que nadie se tenga que mover lejos del portal. Hay gentes de muy diversa categoría y función: unos soldados que han roto filas y unos creyentes casi ingenuos de puro consentidos y unos griegos sabihondos de los que no se sabe muy bien por qué han tenido que llegar hasta la cuna del recién nacido. Y es que la coincidencia de estas pequeñas contradicciones humanas le da al portal una categoría de concilio inesperado en el que toda pasión y conocimiento humano acaban por hallar cita y hora. Los sabios y los Descartes y los Pascales y los musiqueros… Todos a una en esta larga visita al retablo de la Navidad.

         Necesito el libro. Que me lo envíen cuanto antes. 

                                                                           Eduardo T. Gil de Muro

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Hay 1 comentario en este texto.

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Mariajo-Niceas domingo, 13 de enero de 2008 / 0:31:06

Cierto es que todos los que en esta Navidad nos hemos dado cita en algunos de los nacimientos puestos en las Iglesias y plazas de nuestros pueblos... Nos atraia alguen y nadie estaba demás. Que en este nuevo libro que escribimos de la Nueva Navidad, el pequeño de Belen permanezca en nuestra vida y le dejemos estar.