Salmo 50: "Renuévame por dentro"

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  • Todos estamos familiarizados con la imagen de un camino.
  • Y todos tenemos la experiencia de lo que significa caminar con otro.
  • La cuaresma es un camino, en el que experimentamos que Dios camina junto a nosotros.
  • Nos acercamos a este salmo con la fuerte sensación de que Dios y el hombre están como amasados el uno en el otro.
  • Se necesitan, se desean, se buscan. Aunque sean distintos.
  • Forman una alianza entrañable.

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Misericordia, Dios mío,
por tu bondad,
por tu inmensa compasión
borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
 

 

  • Dile al Señor con sinceridad y sencillez cómo estás por dentro.
  • Manifiéstale tu deseo de limpieza, de gozo.
  • Acoge a Dios, que te envuelve con su bondad, con su compasión y misericordia.
  • Ponte ante él como barro en manos del alfarero, y pídele que te cree de nuevo, no desde la nada, sino desde ti mismo, que te muestre su rostro, que te regale su Espíritu.

 

  • Toda palabra de Dios es para la vida. Este salmo nos invita a vivir la vida, la nuestra, la de cada día, sabiendo que detrás está siempre la presencia discreta, pero necesaria, silenciosa, pero gozosa de Dios. “Juntos andemos Señor” (Teresa de Jesús).
  • No olvidamos nuestra pequeñez, pero sabemos que el Señor la puede convertir en alabanza. “Que mi vida sea una flauta que Tú la llenes de música” (Tagore)