DESPIERTA TU PODER Y VEN A SOCORRERNOS CON TU FUERZA.

Durante siglos los hombres tenían la esperanza de que llegara el Redentor. Patriarcas, profetas y todo el pueblo judío pidieron lo mismo: ¡Que la tierra tiene sed, Señor, que vengas! Como Dios es fiel y no deja de atender ninguna petición vino personalmente. Se encarnó. Se hizo hombre para rescatarnos. El nacimiento de Jesús fue la respuesta a esa petición.

La Iglesia quiere que estemos al loro, como Isaías. Que pidamos a Dios con urgencia que venga pronto y nos salve: ¡Ven, Señor, no tardes!