Textos, imágenes, acontecimientos... que provocan oraciones inesperadas, quizá intempestivas.
La vida de cada día también es tiempo para el asombro, para la poesía y el trabajo, para tejer historias de amor en el día a día. Comienza el día con un tiempo para Dios. Es hora de pasar cada día haciendo el bien. ¡Feliz caminata!