«Si alguien me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él» [Jn 14,23]. Una vez más el Maestro nos expresa su deseo de morar dentro de nosotros. «¡Si alguien me ama!» El amor: eso es lo que atrae, lo que arrastra a Dios hacia su criatura. Pero no un amor sensible, sino un amor «fuerte como la muerte y al que no podrán apagar las aguas torrenciales» [Ct 8,6-7].