La Iglesia vive de la Eucaristía, que ha marcado sus días llenándolos de esperanza. ¡Misterio de fe y misterio de luz! ¡Asombro y gratitud! La Eucaristía es el don más precioso que ha recibido la Iglesia para caminar por la historia.

El Papa Juan Pablo II nos ha escrito una carta Ecclesia de Eucaristía en la que nos invita a todos los cristianos a alegrarnos con intensidad única por el don de la Eucaristía. Pero, para ir a la fuente, hay que tener sed. La sed y el deseo son los que nos ponen en camino hacia “fonte que mana y corre”, hacia la “cena que recrea y enamora”. Y al igual que hacía Jesús cuando se servía de cuentos y de parábolas para abrir caminos al Reino, también nosotros hemos preparado unos materiales que pueden ayudarnos a despertar la sed y los deseos dormidos para encaminarnos hacia la Eucaristía, fuente inagotable de santidad y de vida para la humanidad.