EL BAUTISMO DEL SEÑOR Mateo 3, 13-17

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ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

Invocamos al Espíritu.

“El Espíritu Santo transforma la Sagrada Escritura en Palabra viva de Dios, vivida y transmitida en la fe de su pueblo santo”. Ven, Espíritu Santo, desciende sobre nosotros. Tu venida es la experiencia máxima del ser humano. Envíanos tu luz para descubrirte en la hondura de nuestro ser. 

Motivación

“La relación entre el Resucitado, la comunidad de creyentes y la Sagrada Escritura es intensamente vital para nuestra identidad. Si el Señor no nos introduce es imposible comprender en profundidad la Sagrada Escritura, pero lo contrario también es cierto: sin la Sagrada Escritura, los acontecimientos de la misión de Jesús y de su Iglesia en el mundo permanecen indescifrables” (Aperuit illis, Domingo de la Palabra de Dios). 

1. A LA ESPERA DE LA PALABRA. Con la lámpara encendida

Contexto. Final del mensaje de las fiestas de Navidad: Jesús es el Hijo, el predilecto, el hombre lleno del Espíritu. Mateo nos invita a reconocer en Jesús al hijo, al predilecto, al que está lleno del Espíritu. En la tradición de la Iglesia griega, el Bautismo de Jesús es la fiesta más importante en las celebraciones navideñas. En ella se festeja el Bautismo, el nacimiento, la visita de los Magos, las bodas de Caná como una sola realidad en que se manifiesta Dios en la historia. Antes de leer la Palabra que tiene un fuerte acento trinitario, hacemos un momento de silencio orante.  Cantamos: Tu Palabra me da vida.

2. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Mateo 3, 13-17

“En aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara. Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:    «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».Jesús le contestó:     «Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.Y vino una voz de los cielos que decía:    «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».

3. FECUNDIDAD DE LA PALABRA

Se presentó a Juan para que lo bautizara. Se rompe el silencio de Nazaret. Jesús, atento a los movimientos religiosos que surgen en el pueblo, deja Galilea y va al Jordán: símbolo de su entrada en el mundo. Se pone en la fila de los que buscan un sentido nuevo a la vida y piden a Juan ser bautizados (acontecimiento incómodo para los primeros cristianos). Jesús acepta ser bautizado porque desea participar con el pueblo en este nuevo momento, del que él personalmente, por la fuerza del Espíritu, ha de ser protagonista. Para Jesús es una experiencia fundamental, que le cambió la vida. 

‘Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?’Brevísimo diálogo entre Jesús y Juan, que solo aparece en Mateo. Jesús se presenta humildemente ante Juan, rompe los esquemas del mesianismo que esperaba Juan; se trastoca la idea del Mesías juez poderoso, que Juan acaba de manifestar en sus discursos.

‘Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia’. Cumplir la justicia supone buscar el Reino. Jesús se somete al plan salvífico de Dios, respetando el modo (en la humildad – kenosis) y los tiempos (la hora – kairos). En el verbo «cumplir», «llevar a plenitud», encontramos un plan de vida propuesto a todos los cristianos, un itinerario para cada uno. 

Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Son rasgos de una teofanía. Jesús toma conciencia de quién es y de su misión. Después de ser bautizado, al sentir la unción profética por medio del Espíritu, se sabe el hijo querido de Dios, habitado plenamente por el Espíritu. El momento nuevo no ha de llegar por bautismos penitenciales; lo nuevo es la era del Espíritu, que viene sobre Jesús y ha de comunicar y trasmitir a todo el pueblo. Se reabren los cielos después que han estado cerrados tanto tiempo por causa del pecado y la tierra queda bendecida.

Y vino una voz de los cielos. Jesús ve claro lo que Dios espera de él. Fiel al Espíritu, da un cambio radical en su vida y se dispone a predicar el Reino de Dios. Desde ese momento, abandona toda otra actividad y dedica todo su tiempo a la predicación de su mensaje. Empieza su vida pública. Jesús invita a todos los hombres a tener la misma experiencia de Dios que él tuvo. Porque él ya había nacido del agua y del Espíritu. Invita a nacer de nuevo. La acción de Jesús recuerda el comienzo de la creación y un nuevo comienzo para la humanidad. 

‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco’. La voz del cielo se dirigió no a Jesús, sino a los que estaban a su lado, pues dijo: “Este es” y no “Tú eres”. Dios Padre revela quién es Jesús. Jesús actúa movido por el Espíritu.La experiencia de la paternidad de Dios y su profunda conexión con Él, y la cercanía del Espíritu son las líneas maestras de la vida de Jesús. Nos toca a nosotros celebrar esta experiencia. La distancia entre Dios y el hombre queda superada para siempre. El amor del Padre se nos adelanta (nos “primerea”). No seguimos a Jesús desde fuera, como si se tratara de un líder. Lo seguimos desde dentro. En Jesús podemos conocer a Dios. Esta experiencia es la gran inspiradora de los caminos del Evangelio.

4. RESPUESTA A LA PALABRA

¿Qué espíritu nos anima hoy a los seguidores de Jesús?  

¿Qué significa para nosotros estar bautizados? 

¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy?

5. ORAR LA PALABRA

Dios pronuncia sobre nosotros esta palabra: “Tú eres mi hijo amado”. Así revela nuestra identidad: quiere que nos  sintamos amados por Él, que nos demos cuenta cuánto valemos. Padre Dios, hoy, sumergidos en las aguas del Jordán,  renovamos nuestro  bautismo. Queremos realizar la misión a la que nos llamas. Queremos crecer en  conciencia, Ilusionar, incentivar, alimentar, revitalizar y fortalecer lo que un día, por la fuerza del Espíritu, nos diste como don: la alegría de ser tus hijos. Con María, y con todos los Santos que han alcanzado la salvación, te decimos: ¡Gracias por amarnos, por salvarnos!  ¡Amén!tud, con la alegría de la fe. Jesús está contigo. Como José, llévate a casa a María, en la que se realiza el Misterio.

6. CONTAR AL MUNDO LA NUEVA MANERA DE VIVIR. 

Compromisos: Encender una luz esta semana en medio de las tinieblas. Llevar una "palabra" del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.Comunicar una experiencia de Dios sanaHanna Wolf, teóloga y psicoterapeuta alemana, afirma en uno de sus trabajos sobre Jesús que él ha sido la primera persona en la historia que ha vivido y comunicado una experiencia sana de Dios, sin proyectar sobre la divinidad los miedos, fantasmas y ambiciones de los seres humanos.

Documentación: EL BAUTISMO DEL SEÑOR. Mateo 3, 13-17