DOMINGO. NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO. Lucas 23, 35-43

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ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

Invocamos al espíritu.

Ven Espíritu. Danos apertura y docilidad a la Palabra.

Motivación

 “La voz del Señor es potente, es magnífica, se sienta por encima del aguacero” (Sal 28). “Esta escucha de la Palabra es lo que nos hermana con Jesús (Mt 7, 24), nos hace sintonizar con el querer de Dios Padre (Mc 9, 7) y es condición imprescindible en el proyecto del discipulado (Mt 7, 21). Dar valor a la escucha de la Palabra en la vida cotidiana es un desafío para nuestra renovación cristiana y la de las comunidades actuales” (Javier García Cadiñanos). Canto: Tu Palabra me da vida. 

1. A LA ESPERA DE LA PALABRA. Con la lámpara encendida 

El último domingo del año litúrgico se dedica a Jesús. Toda la liturgia tiene como principio y como fin al mismo Jesús. Comienza en Adviento con la preparación a su nacimiento, y termina con la fiesta de Jesucristo, Rey del universo. La acción se sitúa en el Calvario. Jesús está crucificado, a los ojos de todos. Se esperaba un Mesías triunfante y poderoso y aparece un crucificado. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios. Descubramos qué quiso transmitir el evangelista a su comunidad.

2. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Lucas 23, 35-43

En aquel tiempo, el pueblo estaba mirando. Los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo:    
«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:    
«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Había también por encima de él un letrero:    
«Este es el rey de los judíos». Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:    
«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».
Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:    
«¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada malo».
Y decía:    
«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino». Jesús le dijo:    
«En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

3. FECUNDIDAD DE LA PALABRA

El pueblo estaba mirando. Miran a un rey perdedor, sin poder aparente, desnudo. En Jesús está crucificada su manera de vivir y de hablar de Dios. ¿Dónde se ha escondido el que tanto admiraban por los caminos? ¿Qué será de su Evangelio? Los que se burlan de Jesús desean que el pueblo se convenza de su error.

‘Los magistrados hacían muecas a Jesús, diciendo: ‘A otros ha salvado; que se salve a sí mismo’. Jesús crucificado está en el centro. Todos los grupos (los magistrados, los soldados, el malhechor) usan una violencia burlona y brutal, hacen leña del árbol caído, se ríen del que sufre. Son hipócritas: reconocen que ha salvado a otros. Entienden por salvación algo diferente. Le proponen un trato que recuerda las tres tentaciones de Jesús para ver si es el Mesías. Le tientan a utilizar el poder para salvarse a sí mismo (“Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se haga pan” (Lc 4,3). Lo someten a prueba: “Veamos si es verdad lo que dice” (Sb 2,13-20). Jesús calla, solo un pobre le hará hablar.

‘Si eres el rey de los Judíos sálvate a ti mismo’. Los soldados le ofrecen vinagre: una bebida barata para un rey, un insulto.   ¡Cuántos chantajes con Dios en la oración! Si eres Dios, ¿por qué no intervienes? Hay tantos inocentes que sufren… si me quieres, hazme lo que te digo…Le piden que se salve, pero Jesús no baja de la cruz. Es la tentación del poder, pero Jesús se salvó de esa tentación.

Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos». Tales inscripciones servían para informar a los que pasaban de la naturaleza del crimen El propósito de las crucifixiones era humillar a los enemigos del Orden Romano: ‘Mirad, judíos, ¡este es el destino de los que tienen pretensiones de títulos reales que solo Roma puede conceder’. Sin pretenderlo, cada uno de los que se burlan, acierta con la identidad de Jesús.  

‘Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino’. Los dos malhechores piden ser salvados, uno desde la incredulidad, el otro desde la fe. El primero no admite su culpabilidad y critica a Jesús; el segundo admite su culpa y declara la inocencia de Jesús: ‘Este no ha hecho nada malo’. En medio de tantas burlas, se levanta una invocación distinta, un grito orante: ¡Jesús! La noche es rota por el grito de fe de un pobre. Todo cambia.  

‘En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso. La expresión: ‘En verdad te digo’ evoca el amén hebreo. Otorga seguridad absoluta a la frase que sigue: una promesa firme y fiable. Lo que Jesús promete es que hoy mismo tendrá vida. El hoy de Lucas es sinónimo del presente eterno, del ahora atemporal. Conmigo: En la cruz continúa la llamada al seguimiento. El último aliento de Jesús es de misericordia es para un perdido. ¿Hay mejor signo de la salvación de Jesús? ¿Hay mejor propuesta para los que queremos ser sus amigos? ¿Hay promesa que nos dé más esperanza? La muerte de Jesús es el triunfo de una manera de vivir amando hasta darlo todo. Los contemporáneos de Jesús piensan del Paraíso como un jardín bien regado, como el Jardín del Edén. 

4. RESPUESTA A LA PALABRA

¿Cuál es mi actitud ante el Crucificado? ¿Cómo me acerco a él? ¿Qué mensaje encuentro en este texto para mi vida? ¿Cómo entiendo a Jesús, rey del universo, desde los textos del Evangelio: hacerse como niños, rechazo de las tentaciones de poder, ponerse en medio como quien sirve…?

5. ORAR LA PALABRA

Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.

Un pastorcico solo está penado,
ajeno de placer y de contento,
y en su pastora puesto el pensamiento,
y el pecho del amor muy lastimado.  
No llora por haberle amor llagado,
que no le pena verse así afligido,
aunque en el corazón está herido;
mas llora por pensar que está olvidado.  
Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora, con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena,
el pecho del amor muy lastimado.  
Y dice el pastorcito: ¡Ay, desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia,
y el pecho por su amor muy lastimado!  
Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,
y muerto se ha quedado asido dellos,
el pecho del amor muy lastimado
(Juan de la Cruz).    

6. CONTAR AL MUNDO LA NUEVA MANERA DE VIVIR. Testigos.

Elige un gesto concreto de servicio para vivir como Jesús esta semana. Escoge una palabra de este evangelio para tenerla en cuenta, recordarla y tener un tiempo de oración con Jesús.

 

Documentación: DOMINGO. NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO. Lucas 23, 35-43