DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO: Lucas 21, 5-19

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ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

Invocamos al espíritu.

A la vez que respiras, pide al Espíritu que te ayude a acoger, comprender y poner en práctica la Palabra de vida. Ruégale que te ponga en clave de resurrección y que genere en ti ganas de vivir la vida de Dios.

Motivación

«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón… No hay que olvidar nunca que la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y luz en nuestro camino» (Benedicto XVI).

1. A LA ESPERA DE LA PALABRA. Con la lámpara encendida 

Jesús se encuentra en Jerusalén, en el atrio del templo. Dice su último discurso de Jesús, llamado apocalíptico (revelación de lo profundo), precedido de fuertes polémicas. Lenguaje extraño y confuso para nosotros, pero para los pobres y oprimidos, lenguaje de esperanza y de ánimo. Lenguaje testimonial de la fe de los pobres en el Señor de la historia. Más que la espectacularidad de lo descrito es una llamada a la conversión.

2. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Lucas 21, 5-19

En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:    
«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
Ellos le preguntaron:    
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Él dijo: «Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».
Entonces les decía:    
«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

3. FECUNDIDAD DE LA PALABRA

Algunos hablaban del Templo. El templo (mil años), objeto de amor y admiración, lo era todo; su destrucción: el fin del mundo. Las palabras de Jesús son duras: no quedará piedra sobre piedra. Todo lo humano, por maravilloso que sea, es caduco. Identificarse con ello es equivocarse de cimiento. "Mi secreto es éste: no me importa lo que pase". La verdadera identidad está más allá. El templo es un odre viejo destruido por el vino nuevo de Jesús. Lo que más vale en el templo es el gesto de la viuda (Lc 21,1-4).

¿Cuándo va a ser eso? Cuándo y cómo sucederán esas cosas: Mezcla de curiosidad y de mirada hacia el futuro, viéndolo con la esperanza de algo mejor que Dios va a dar.

Cuando oigáis noticias… Las señales sonetapas del proyecto de Dios en la andadura de la historia del pueblo de Dios. Señales: Falsos mesías, guerra y revoluciones, nación contra nación, terremotos en varios lugares, hambre y peste, señales en el cielo, crisis de todo tipo. No os dejéis engañar: centro del discurso de Jesús.En época de confusión siempre surgen los impostores que seducen, los engaños (milenarismos de todo tipo). La apocalíptica tiene como fin ayudar a las comunidades a discernir mejor los signos de los tiempos sin caer en el pánico y huir de la realidad actual. Profundizar en la realidad de nuestro propio ser es el único camino para escapar de las voces de sirena, del temblor del miedo. La salvación viene de Dios en Cristo. Jesús, con una sola palabra, sabe calmar todas las angustias. “Todo nos lo habló en su Hijo”.

Los discípulos puestos en la prueba. Hay muchos seguidores de Jesús que lo pasan mal. Lo que sucede puede llevar a la desilusión y pérdida de la fe, pero no es el final. Podemos mirar la prueba como un testimonio de amor. Todo es gracia. La prueba es oportunidad para ahondar en nuestra condición de hijos del Padre y mostrar los ojos del Amado que llevamos dibujados dentro.

Yo os daré palabras y sabiduría. No hay que preparar la defensa. La seguridad no la da la falta de conflictos sino la confianza en Dios. Es hora de vivir el momento presente, el aquí y ahora, entrando en la eternidad del don de Dios, de su amor. “No te inquietes por nada”. La perseverancia es indispensable para producir frutos en las pruebas cotidianas y en las persecuciones. San Ambrosio: "Los emperadores nos ayudaban más cuando nos perseguían que cuando nos protegen". Finalidad del discurso: no tanto describir los acontecimientos, cuanto dar a los creyentes la fuerza y el coraje para vivir la fe en las pruebas y “dar la vida en la desprotección”.

4. RESPUESTA A LA PALABRA

¿Qué sentimientos te ha suscitado esta palabra? ¿Qué es lo que hoy anima a la gente a resistir y tener esperanza? ¿Descubrimos la buena noticia en este discurso? ¿Cómo reacciono ante las pruebas de la fe? ¿Qué puesto ocupa hoy Jesús en la historia? ¿Te atreves a soñar cómo será la Iglesia cuando toda la pompa desaparezca?

5. ORAR LA PALABRA

La oración nos ayuda a permanecer fieles en el amor de Jesús. 

Gracias Dios mío, por formar con cada uno de nosotros tu Templo viviente, tu Iglesia. Enséñanos, Señor, a glorificarte en todo lo que hagamos.

La comunidad es el templo vivo. Todos somos templos vivos.  

Canción: Aquí y ahora.    

6. CONTAR AL MUNDO LA NUEVA MANERA DE VIVIR. Testigos.

Dar testimonio de la centralidad de Cristo, de su Evangelio, de la Eucaristía, de los sacramentos, del Reino que él quiere. Dar testimonio de Jesús, con palabras y con  obras de justicia, en todas partes.

Dar testimonio de la sabiduría del Espíritu Santo.

Dar testimonio de esperanza: no ser profetas de desventuras, sino valerosos profetas de un nuevo orden basado en la justicia y la paz. Vídeo: DESPIERTA por los cristianos perseguidos: “No os quedéis mirando. Entrad en acción y despertad”.

Con Jesús en nuestro interior, los dolores nunca serán de muerte, serán de parto.Nada te turbe.

Documentación: DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO: Lucas 21, 5-19