ORAR ES PERCIBIR EL CARIÑO DE JESÚS

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LA ÚLTIMA PALABRA LA TIENE EL AMOR.

Comienza tu oración con la señal de los cristianos: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.                

Si estoy unido/a a Ti, Dios mío,
¿quién me arrebatará de tu mano?  

Jesús te mira con cariño.

Así mira y cuida a los suyos, así te mira a ti. No tengas miedo de poner ante El todas las fragilidades y dificultades que te salen al paso al vivir la fe. No infravalores el poder del mal, pero recuerda que la ternura de Jesús te envuelve. Frente a la cultura de la muerte se alza poderosa, en Jesús resucitado, la cultura de la vida.               

Deseoso/sa busco tu mirada.
Vengo del fragor de la vida,
con los arañazos del camino.
Acudo a Ti y Tú me abrazas y me proteges.  

Jesús te conoce. 

Te conoce amándote. Multiplica sus miradas amorosas hacia ti. Haz silencio para escuchar su callado amor.

Y yo escucho tu voz de amigo, Jesús.                
En medio de la noche, aunque no te veo,                
oigo tu voz que acaricia mis adentros.                
En medio de la noche, cuando me desvío,                
siento el ligero golpe de tu cayado.  

Vive la vida con una actitud confiada,

como alguien que necesita el corazón de Dios.

Cuando bebo en tu fuente,
renace airosa en mi vida la esperanza.  

Jesús y el Padre son uno.

Si abres tu interioridad a estas palabras de Jesús podrás tomar la vida confiadamente, porque sabrás en todo momento que estás en buenas manos. Saberte amado/a te llevará a arriesgar en el servicio, en la entrega de tu vida a los demás.

Entra en la red de la Trinidad.

A esa unidad trinitaria te invita Jesús. No tengas miedo de entrar en esa apasionante historia de amor.           

Hagamos comunión.
También este es mi grito orante.