VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

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ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

MOTIVACIÓN

“La Palabra tiene en sí una potencialidad que no podemos predecir…
En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en los creyentes”.

INVOCAMOS AL ESPÍRITU

Ven, Espíritu Santo. Enséñame a acoger la Palabra con confianza. Que la Palabra entre hasta el fondo de mi corazón para que, como María que encarnó la Palabra en su vida, también en mí se transforme en obras de vida según tu voluntad.

1. A LA ESPERA DE LA PALABRA. CON LA LÁMPARA ENCENDIDA  

Contexto. Segunda parte del Sermón de la llanura, dirigido a una multitud de pobres y enfermos llegados de todas partes. Son palabras con una música única dentro, con las que Lucas quiere animar a la comunidad y animarnos a nosotros. Hay mucha novedad en lo que dice Jesús. Para Lucas Jesús es la visita de Dios que coloca a la gente ante la posibilidad de escoger la bendición o la maldición. Queda mucho Reino por vivir. El texto deletrea la forma en que Dios ha soñado la vida de la humanidad. Jesús vivió esto con total intensidad. ¿Te atreves tú?

2. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

3. FECUNDIDAD DE LA PALABRA

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos. Jesús habla mirando. Va a proclamar un ideal de incomparable belleza, algo que quizás

A vosotros los que me escucháis os digo. Manera directa de hablar de Jesús. Habla mirando. Diceuna palabra fascinante. Describe cómo es la vida en el Reino de Dios. Proclama que otro mundo es posible. Oigamos este lenguaje desconocido.   

Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Cuatro fogonazos que son el corazón del evangelio, el rasgo específico de los discípulos. Los enemigos, los que odian, los que maldicen, los que calumnian están encima. ¿Qué hacer? Amar, hacer el bien, bendecir, orar. Solo es posible realizar esto con una relación viva con Jesús. Necesitamos un corazón nuevo, una alegría para correr. ¡Qué fuerte! Jesús vuelve nuestros pensamientos del revés: “Ataca, Señor, a los que me atacan” (Sal 35); Lisias: “Hay que hacer daño a los enemigos”, “eternización del resentimiento”… El hombre es más humano cuando perdona que cuando odia. Amar al injusto no significa dar por buena su actitud. Jesús no pide que seamos tontos, sino creativos en las respuestas a los ataques, las injusticias. La vida cristiana no es una vida auto referencial; es una vida que sale de sí misma para darse a los otros. Es un don, es amor, y el amor no vuelve sobre sí mismo, no es egoísta: se da.

Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Bofetada, manto, préstamo: tres ejemplos de amor ilimitado.Jesús propone ir más allá del estrecho círculo en que nos movemos, renunciar a la violencia como medio absoluto para resolver nuestras diferencias y conflictos. ¿Es esto cobardía? ¿Cuál es el sentido de estas palabras? Jesús propone el perdón siempre... Jesús perdonó al que le dio la bofetada, pero al mismo tiempo también le anunció algo evangélico: “Si he obrado mal, demuéstrame en qué; pero, si he obrado bien, ¿por qué me pegas?” (Jn 18, 23).

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Regla de oro de la convivencia humana en positivo (“No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan”). El amor no puede depender de lo que recibimos del otro. Como queremos ser amados, optamos por amar. 

Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. Dios no reacciona según le tratan, es bueno y gratuito con todos. No se deja condicionar por la maldad. “Vuestros pensamientos no son mis pensamientos, y mis caminos no son vuestros caminos” (Isaías 55,8). Jesús da toda la importancia al corazón compasivo de Dios. El solo puede amar: “Ajeno de placer y de consuelo, sigue amando en la Cruz”. La novedad del evangelio es que este Dios nos permite amar como dice Jesús. Nos toca asumir lo que somos: hijos del Misericordioso, atrevernos a vivir una compasión universal. El amor a los enemigos testimonia la presencia de Dios en nosotros, porque para nosotros es imposible. Lo nuevo que Jesús quiere construir nace de la nueva experiencia de Dios como Padre lleno de ternura que ¡acoge a todos! La raíz de la nueva moral está en participar de la misericordia de Dios.

No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará. Cuatro consejos: dos positivos y dos negativos. Jesús no nos prohíbe ver y discernir; tampoco, tener criterios. Lo que nos prohíbe es juzgar la conciencia de otros. Solo Dios puede saber si ha pecado o no. Es el polo opuesto de la ley del talión. 

4. RESPUESTA A LA PALABRA. MEDITACIÓN.

¿Qué mensaje hallas en este texto para tu vida? ¿Qué versículo de este evangelio llevarías contigo? ¿Vas creciendo en lo que dice el Evangelio? “En cosas que dicen de mí de murmuración, que son hartas y en mi perjuicio, y hartos, también me siento mejorada… ninguna enemistad me queda con ellos… me figuro andar en un sueño, y veo que en despertando no será todo nada” (Santa Teresa, Relaciones 2,5).

5. ORAR LA PALABRA

¿Qué le decimos a Dios después de haber escuchado este evangelio? Haznos, Señor, instrumentos dóciles de tu Palabra. Donde haya oscuridad, pongamos la luz de tu Palabra. Donde haya discordia, sembremos el amor de tu Palabra. Donde haya envidia, aportemos el perdón de tu Palabra. Donde haya egoísmo, celebremos la generosidad de tu Palabra. Donde haya desunión, plantemos la fraternidad de tu Palabra. Donde haya cobardía, llevemos la fortaleza de tu Palabra. Donde haya desilusión, renazcamos a la esperanza de tu Palabra. Amén. Canción: Envíame, de Brotes de Olivo.

6. CONTAR AL MUNDO LA NUEVA MANERA DE VIVIR

Testigos.

 Testimonio de Juan Manuel Cotelo y su película: El mayor regalo.

Pedro Tomás Navajas

Documentación: VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: Lucas 6, 27-38