VELADA JUNTO A LA CUNA

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OS HA NACIDO HOY UN SALVADOR

 1. El campo de los pastores  

Música hebrea, que se mantiene durante la narración.  

Aquella tarde había mucha expectación en el campo de los pastores, en los alrededores de Belén. La orden dada por el emperador César Augusto para que todo el mundo se empadronase había hecho que muchos pastores que vivían lejos se reunieran en Belén. No solo Jerusalén, también Belén que estaba a ocho kilómetros, y el campo de los pastores eran un hervidero de gente.  

Se ilumina la escena en que está el pastor sentado. A él se acercan pastores venidos de lejos.  

El anciano Píosat pasaba por ser el jefe de los pastores. Gozaba de autoridad. Hacía ya un tiempo que un carnero le había embestido y le había dejado maltrecho. Para moverse necesitaba un artefacto que le habían traído de Egipto, que allí eran excelentes inventores. A él acudían los pastores que venían de lejos a darle el saludo y a recibir la bendición del anciano pastor.  

Se acercan Cris, Andrés, Patricio, Vidas, provenientes de los pastos de Indonesia, Brasil, Chile, Lituania.

  • Shalom, hermano. Que la paz de Yavhé descienda sobre ti como el rocío cae en la noche sobre los campos.
  • Shalom, hermano. Yavhé bendiga a tu casa con abundantes pastos para tus ganados.
  • Shalom, hermano. Yavhé colme de vida a ti y a los tuyos. Que a tu alrededor veas a los hijos de tus hijos como renuevos de olivo.
  • Shalom, hermano. Que antes de que Yavhé te llame a la eternidad veas al Mesías.  

Y Piosat, feliz, les bendecía imponiendo las manos sobre sus cabezas.  

Canto de mujeres hebreas.  

Se ilumina la escena en la que aparecen algunas mujeres pastoras  (Felisa, Visi, Satur, Casilda, Basi, Pilar…) cocinando al fuego.  

Algunas mujeres pastoras preparan dulces y bebidas calientes en el fuego. Hay abundante carne de cordero para todos. También han preparado las famosísimas migas de pastor. Hay dátiles, higos, queso de oveja y de cabra. Y lo que no falta es el pan. No olvidemos que el nombre de Belén significa casa del pan. Allí se dirigen los pastores. Se saludan. Toman alimentos para reponer fuerzas.

  • Shalom. ¡Qué bueno está todo!
  • Shalom. Se puede hacer un viaje largo para comer estos manjares.
  • Shalom. Shalom.  

Música alegre judía.  

Se ilumina la escena en la que están los niños y dos pastores: Josafat y Atanasio.    

Los niños están inquietos, expectantes, felices. Sentados en el suelo escuchan a Josafat, tenido por sabio en el campo de los pastores. Hoy les está hablando de las señales. Ya está terminando su enseñanza.  

  • Como pastores del rebaño andad con los ojos abiertos, con los oídos atentos para ver las señales. De eso depende la seguridad de las ovejas. Y tened el corazón atento para entender las señales de Yavhé.
  • Yo (habla Marcos) siento un deseo grande de que venga el Mesías. ¿Será eso una señal?
  • Sí, Marcos, eso es una señal y de las más grandes. Los deseos preparan los encuentros. Seguro que algo grande está a punto de pasar. Yavhé nunca nos olvida. Y como las noches del invierno son largas, antes de irnos a dormir, enseñadme un juego de magia, el que os ha enseñado Atanasio.  

Atanasio era un hombre de muchos conocimientos. Había sido pastor en Líbano, en los altos del Golán. Había estado incluso en Mesopotamia. Conocía los ríos Tigris y Eúfrates. Había aprendido muchos de los pueblos por donde había pasado. Ahora estaba en Belén para cumplir con el censo.  

Los niños hacen un juego de magia.  

Los niños hacen un juego de magia. Pero no se olvidan de las señales, de estar atentos a las señales, de las que les ha hablado el sabio pastor Josafat.    

Se ilumina a un antiguo pastor y a su ayudante.  

¿Quién viene ahora? Es Dionisio, que fue un pastor en estos campos de Belén. En su juventud sintió una corazonada y se fue al desierto, a los montes de Qumram, para vivir con unos que eran parecidos a monjes. Entre otras cosas escribió y leyó antiguos manuscritos. Viene con él su ayudante Isaac. Este lleva una alforja con papiros. Isaac va tocando una trompeta para llamar la atención de los pastores.

  • (Habla Isaac). Shalom. Pastores del campo de Belén, escuchar al monje Dionisio a quien acompaño desde mi más tierna infancia. Quiero comunicaros algo muy importante.  

Entrega el papiro a su maestro Dionisio. Este lo desenrolla y lee.

  • Shalom. Escuchad lo que he encontrado en este papiro cerca del mar Muerto, donde yo vivo dedicado a la oración y a la lectura de la Biblia. Es muy importante para vosotros.
    Y TU, BELEN, TIERRA DE JUDA, DE NINGUN MODO ERES LA MAS PEQUEÑA ENTRE LOS PRINCIPES DE JUDA; PORQUE DE TI SALDRA UN GOBERNANTE QUE PASTOREARA A MI PUEBLO ISRAEL.  

Toma la palabra Josafat y le dice. 

  • Shalom. Sí, hemos oído hablar de los monjes que estáis en el mar Muerto. Gracias por venir, por tenernos en cuenta a los pastores. Quédate tú y tu discípulo a pasar la noche en nuestras cuevas. Y comed algo, que traéis cara de haber pasado muchos ayunos.  

Se acercan a Piosat y este los bendice, poniendo la mano sobre sus cabezas.   .

Se ilumina una pequeña escalera, donde aparece un ángel. Es un ángel lleno de luz. Se llama Lucía. Todos le miran asustados.   

Y hablando de señales… ¿qué pasa?, ¿qué está sucediendo?, ¿quién es esa figura de blanco?

  • No os asustéis. No tengáis miedo. Soy un ángel. Me llamo Lucía y vengo en nombre de Yavhé, el Dios de la luz. Os anuncio una gran alegría, que lo será para todos los pueblos de la tierra. Esta noche va a nacer en una de vuestras cuevas el Mesías. Estad atentos a la señal. Cuando veáis venir a dos jóvenes caminando en la noche, el Mesías estará cerca. Lo veréis envuelto en pañales y acostado en un pesebre. No tengáis miedo. Alegraos. Viene el Salvador.    

Canto: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra al hombre paz. Así los ángeles cantan, de Belén en el portal.   

Todos los pastores se han quedado asombrados. Nunca les había pasado algo parecido. Piosat les habla emocionado

  • Ya habéis oído lo que nos ha dicho el ángel y, antes, el monje de Qumrám, junto al mar Muerto. Algo grande está a punto de pasar. Ahora vamos a descansar. Y vosotros, niños, que tenéis buena vista, subíos a la colina, vigilad y avisadnos cuando veáis que se cumple lo que nos ha dicho el ángel. Acomodad un poco la cueva por si llegan esta noche.  

Tres niños se suben a la colina para vigilar. A su cuidado está Santiago, el pastor valiente y Paloma, la pastora dulce. Les ayudan a subir.  

Música suave judía.  

Se ilumina a dos jóvenes que viene caminando.  

Los niños están frotándose los ojos. Por allí vienen dos personas. Una es José. En una mano lleva un farol encendido para que su mujer, María, no tropiece. Con la otra mano arropa a su esposa. Se les nota que están cansados del camino. Se ve que no han encontrado posada en Belén. Vienen al campo de los pastores. Piensan que allí encontrarán algo. Cuando llegan a la cueva, se dicen unos a otros el Shalom acostumbrado y los acomodan lo mejor que pueden.  

Pilar, una de las pastoras les da la bienvenida en nombre de todos.

  • Nuestra cueva es muy pobre, ya lo veis. Nuestro corazón os acoge con alegría. Os ofrecemos todo lo que tenemos para que estéis a gusto. Nunca nos hubiéramos imaginado que el Mesías habría de nacer en una cueva donde nosotros guardamos el ganado y algunas veces también dormimos. Nos llena de alegría que hayáis querido escoger nuestra humilde cueva para que nazca vuestro Hijo.  

2. Proclamación del evangelio: Lucas 2,1-19  

Lo proclama Julián, un pastor que ha recorrido muchos pueblos e islas y tiene el corazón lleno de la palabra de Dios. Los niños, con lámparas encendidas lo acompañan. Todo se llena de luz. 

"Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: !Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.»

3. Adoración al Niño Dios

Nana al Niño.  

Pilar, la pastora de corazón grande, famosa en la comarca por su voz, canta una nana al Niño.  

Y todos, con voz muy suave, cantan a coro lo que les brota del corazón. Unen sus manos y danzan al ritmo de la música.    

Noche de paz, noche de Dios, claro sol brilla ya, y los ángeles cantando están, gloria a Dios, gloria al Rey eternal. Duerme el niño Jesús (2). Noche de paz, noche de Dios, ha bajado el Rey de amor, desde el trono de luz celestial a la cuna de un pobre portal. Duerme el niño Jesús (2). Noche feliz de Navidad, viene Dios a salvar. Nochebuena que alumbra el amor, el misterio escondido de Dios. Duerme el niño Jesús (2).    

Alfonso, el jefe de los pastores del campo vecino, también ha recibido la visita del ángel Lucía. Llega a adorar al Niño en nombre de los que cuidan los rebaños un poco más lejos. Le acompañan Jesusat que trae consigo a Malaquías y a Rafael.  

Palabras de Alfonso.  

Todos los niños van a adorar al Niño con las lámparas encendidas van a adorar al Niño. Le ofrecen regalos. Y le cantan un villancico. Les acompaña la pastora Carmen, la que mejor toca las castañuelas en el campo.    

Soy un pobre pastorcito, que camina hacia Belén; voy buscando al que ha nacido Dios con nosotros, Manuel. Caminando camina ligero, no te canses, no, de caminar que te espera José y María con el Niño en Portal. Aunque soy pobre, le llevo un blanquísimo vellón, para que le haga su Madre un pellico de pastor. Guardadito aquí en el pecho yo le llevo el mejor don: al Niñito que ha nacido le llevo mi corazón.  

Ahora llega María Ángeles, desde un poblado cercano llamado Poza de la Sal. Hace años había escrito para el Mesías lo que ahora lee emocionada.  

Lectura del texto.  

Piosat toma la palabra y les dice:

  • Shalom. Dancemos y bailemos todos, como cuando celebramos las bodas. Porque hoy celebramos las bodas del Mesías con toda la humanidad.  

Música hebrea que se preste para danzar. Todos danzan y tocan palmas.    

Todos se abrazan y se felicitan porque ha nacido Jesús, el Dios con nosotros.  

Ahora toman la palabra José y de María para agradecer a los que han ido a adorar al Niño. 

  • Shalom. ¡Qué alegría tan grande nos habéis dado! Gracias. Que el Niño sea para vosotros bendición, gracia, alegría. Nosotros nunca olvidaremos esta noche. Ojalá que vosotros tampoco. Shalom.   

Magdalena, Carmen, María Jesús, Cristine y Consuelo ofrecen regalos al Niño. José y María les dicen que los repartan a los niños, que Jesús ha venido a darlo todo.  

Se reparten regalos a los niños.    

Ezequiel, el pastor de todos los campos de pastores de la zona, con el permiso de Piosat, saluda y felicita a Jesús, a sus padres José y María, a todos los pastores, y a todos los presentes. Invita a todos a chocolate y bizcochos.  

¡FELIZ NAVIDAD! *** CIPE

Documentación: VELADA JUNTO A LA CUNA