13 Semana del Tiempo Ordinario

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 EVANGELIO ORADO

Lunes, 2 de julio

“Maestro, te seguiré adonde vayas” (Mt 8,19).

Jesús no engaña. Quien quiera seguirlo tendrá que aprender a entregar la vida y a caminar sin casa ni techo fijos. Dedica varias horas a caminar. Aprende lo que el camino (Jesús) te enseñe.

Juntos andemos, Señor. Por donde tú vayas, iré yo.

Martes, 3 de julio

SANTO TOMÁS, apóstol

“Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28).  

Tan extrema como fue su incredulidad es ahora la respuesta creyente de Tomás. Hace suyo al Señor que se pone en medio para servir y al Dios que se hace cercano por el amor. Convierte esta expresión de fe de Tomás en jaculatoria y repítela a menudo.

Estoy seguro/a: nada podrá separarme de tu amor.

Miércoles, 4 de julio

“Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro” (Mt 8,28).

Jesús no es propiedad de unos pocos privilegiados; cruza toda orilla y va al encuentro de todos los que están muertos en vida. No pienses mal de la Iglesia ni la reduzcas a los que piensan y sienten como tú. La Iglesia es misionera de todos los pueblos.

¡Cómo eres Dios mío! Estás en los que casi no son nada.

Jueves, 5 de julio

“¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados” (Mt 9,2)  

Jesús siempre está a favor de la vida. Cuando la encuentra encorvada, la levanta. Cuando la encuentra pisoteada, la dignifica. Cultiva hoy el lenguaje del ánimo. Un gesto de cercanía, una palabra de aliento, una mirada limpia y pacificada, una sonrisa... pueden transmitir vida a los más debilitados en la esperanza.  

Me perdonas para que pueda perdonar. Me animas para que pueda animar. Me amas para que pueda amar.

Viernes, 6 de julio

“¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?” (Mt 9,11).

Es extraño que Jesús se acerque y se haga amigo de los pecadores. Extrañó entonces y extraña ahora. Contempla a tu comunidad cristiana. Descubre en ella una comensalidad abierta, una casa de comunión para todos los excluidos.

Sentado/a con mis hermanos para compartir el pan, te alabaré, Señor.

Sábado, 7 de julio 

“El vino nuevo se echa en odres nuevos” (Mt 9,17)

¿Cómo es la humanidad nueva que quiere hacer brotar el Espíritu? ¿Cómo son la mujer y el hombre nuevos que el Espíritu está empeñado en recrear? Atrévete a soñar un mundo nuevo a tu alrededor. Empieza con la ayuda del Espíritu. Nunca cambian tanto las cosas como cuando cambia uno mismo.

Tú, Señor, siempre eres nuevo. Haz que mi vida también sea nueva.     

Escucha este Evangelio acompañado de una canción y palabra de los Místicos, descargando la Aplicación: Evangelio orado  

Documentación: 13 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO