TERESA DE JESÚS EN SU NACIMIENTO, BAUTISMO E INFANCIA.

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28 DE MARZO DE 1515

Retorna un día entrañable para la familia del Carmelo: un 28 de marzo de 1515 nació una de las figuras históricas más geniales que han marcado la cultura del occidente cristiano y la universal. Era miércoles de la Semana Santa y el día  estaba “amaneciendo”.         

1 - El nacimiento. Volvamos a la geografía que la vio nacer. La tradición secular localizó el lugar de su nacimiento en la casa de sus padres, Don Alonso y Doña Beatriz, las casas de La Moneda, un viejo caserón rehabilitado para albergar a la numerosa prole de los dos matrimonios del padre. Un testimonio de primera hora fue el del jesuita Francisco de Ribera, protobiógrafo de la Santa, que visitó los años 1587-88 “la pieza donde la Santa nació”, es de suponer que en estado ruinoso. Los visitantes de estos lugares, pueden esta bastante seguros de que la actual capilla del Carmen, parte del presbiterio y la llamada “capilla de la Santa” están situados en los mismos espacios donde ella nació y vivió con sus padres y hermanos.      

No es el mejor foro académico un breve artículo para demostrar una verdad que tiene visos de ser la única sostenible ante el tribunal de la ciencia histórica. Todavía hay quien se aferra a la idea de que nació en Gotarrendura, pero que no tiene fuste documental que la apoye. La inmensa mayoría de testigos en los Procesos de beatificación dicen que es “natural” de Ávila o de la ciudad de Ávila, término ambiguo que puede significar el lugar del nacimiento o ser “vecino”, residente en ella.         

Por recordar algunos testimonios, Diego de Yepes, que trató muy íntimamente a Teresa, dice que es “natural de la ciudad de Ávila”  y que “se lo oyó a la Madre”. En alguna ocasión dicen los testigos de los Procesos que es “natural de Ávila o de un lugar cercano”, o que es “natural de Ávila o de Alba” (Agustín de los Reyes, OCD).         

He repasado la nueva edición de los Procesos (2015) en 6 volúmenes y no aparece nunca el nombre de Gotarrendura como lugar de su nacimiento ni con otro motivo. En conclusión, queridos vecinos de Gotarrendura, mientras no aparezcan nuevos documentos, conformaos con pensar y proclamar al viento y por escrito que vuestro pueblo es “un lugar teresiano” y muy importante en la vida de Teresa niña e invitad a los turistas y amantes de la Santa que vale la pena contemplar el panorama que tantas veces gozó ella.         

Consta en documentos de la época que la familia tenía allí, por herencia de su madre, un hermoso palacio, muchas tierras de labor, “dos prados e tres majuelos de viñas”, un palomar, “ganado ovejuno e carneros” “más de dos mil cabezas”, todo mal administrado por Don Alonso que sabía mucho de telas finas en su tienda en Ávila y de cobrar rentas municipales y eclesiásticas; pero, como descendiente de judíos, tenía poco de labriego y ganadero y supongo que de todo ello cuidarían los “renteros” del pueblo.           

2 - El bautismo. Se habla y escribe menos del bautismo de la niña Teresa que del lugar de su nacimiento y se da por descontado que tuvo lugar en la Iglesia de San Juan, intramuros de la capital abulense, parroquia de la familia.         

Los testigos de los Procesos responden a la pregunta sobre el hecho diciendo, sistemáticamente, que suponen esté bautizada porque es hija de unos “padres nobles y buenos cristianos”, sin mancha de moros y judíos, como se decía entonces. Además, se deduce del hecho de ser religiosa carmelita. Y que lo hicieron según el rito de la Iglesia católica. ¡Faltaría más!         

Más complicada es el dónde se bautizó. Generalmente, responden los testigos que no saben; pero he encontrado que dos testigos declaran que en la parroquia de San Juan. Esclarecedora me parece la respuesta de Juan de Santa Cruz, “beneficiado de la iglesia de San Juan de Ávila”. “Tiene por muy cierto -dice- que la dicha santa madre se bautizó en la dicha iglesia. Todo lo cual sabe este testigo por ser público, notorio y haberlo oído decir a personas viejas y ancianas de esta ciudad, mayores que este testigo y de fe y crédito” (Remisorial In specie, Ávila, 1610).         

3 - Juegos de infancia. Escojo, entre los juegos de infancia, la huida a tierra de moros, que ella narra con tanta unción religiosa para comprar “muy barato” el cielo, como los mártires. Todo comenzó con un deseo y un inicial proyecto para realizarlo: “Concertábamos -ella y su hermano Rodrigo- irnos a tierra de moros”, pero veían pocos “medios” y muchos impedimentos, sobre todo “el tener padres”. Y concluye el razonamiento la imaginativa Teresa: “ví que era imposible” (cf. Vida,, 1, 5-6). En consecuencia, si nos atenemos al relato material, no se deduce la realización del mismo, sino todo lo contrario.         

Si esta es la situación real, ¿de dónde procede la popularidad de un hecho que se da por realizado en la tradición oral y pictórica? Podemos responder con casi con total garantía de verdad. Fue el primer biógrafo de la Santa, el P. Ribera que teatralizó la escena en La vida de la Madre Teresa de Jesús trazando, por primera vez, el camino de la escapada de la casa paterna: descienden la cuesta que conduce la “puerta del Adaja”, “se fueron por la puente adelante, hasta que un tío suyo los topó y los volvió a su casa con harto contento de su madre”, que temió se hubiesen caído en un pozo con su noria que había en casa (libro I, cap. 4, p. 104. Edición de Madrid, Edibesa, 2004).           

La pregunta que se hace un lector crítico de estos hechos es la siguiente: ¿El relato es pura invención del P. Ribera? Ciertamente, no. Él, como otros testigos, posiblemente se lo ha oído contar a la madre Teresa porque es seguro que ella lo contaba a sus monjas y a sus confidentes. El P. Gracián, anota en el libro del P. Ribera al leer el pasaje citado: “Oílo de la boca de la misma Madre”. Y en los Procesos cuenta Isabel de Santo Domingo, recordando los hechos, que se lo oyó a la madre Teresa que lo solía contar a sus monjas (Proceso remisorial de Ávila In specie, 1610).           

Termino recordando una curiosa coincidencia. Teresa ensayó en su tierna infancia, al menos en deseo, primero, el martirio; frustrado éste, la vida de ermitaña; y, también fracasado el proyecto, la vida cenobítica. Esa misma fue la experiencia histórica de la Iglesia cristiana en su triple estadio: martirial, eremítica y cenobítica.

Daniel de Pablo Maroto   
Carmelita Descalzo. “La Santa”

Documentación: TERESA DE JESÚS EN SU NACIMIENTO, BAUTISMO E INFANCIA DANIEL DE PABLO MAROTO CARMELITA DESCALZO. “LA SANTA”