DOMINGO III de Cuaresma. Juan 2,13-25

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ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

1. INVOCA AL ESPÍRITU

Espíritu Santo, haznos descubrir tu presencia en nosotros.  

 Motivación

“¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (1Cor 3,16).
“Jesucristo es un abismo de luz. Hay que taparse los ojos para no caer en él” (Kafka).

2. LECTURA: Qué dice el texto de   Juan 2,13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre». Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora». Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: « ¿Qué signos nos muestras para obrar así?». Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba a ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.  
 

Contexto. Este pasaje sigue al signo de Jesús en Caná de Galilea (2, 1-12). María, confía plenamente: “Haced lo que él os diga”. Contraste.  

Se acercaba la Pascua. Fiesta más importante (paso del mar Rojo, liberación de Egipto). Muy concurrida. Ahora los dominan los romanos. Los levantamientos por el deseo de liberación tenían lugar en las fiestas. La guardia del templo y la torre Antonia prevenían altercados. Ahí se presenta Jesús, como liberador del pueblo. Esta es la hora de Jesús.

Los judíos. Evangelio de Juan: un intenso debate sobre la identidad de Jesús. Expresa la situación de los años 80: los judíos han expulsado a los cristianos de las sinagogas, rechazan a Jesús. 

Templo. Lugar de la presencia de Dios en medio del pueblo. Corazón del mundo judío. Orgullo de Israel. Garantía. Relacionado con el culto y con la presencia sacerdotal. En esos días había en el atrio de ocho a diez mil personas. Ofrendas: animales para el sacrificio o monedas (obligaba a mayores de 20 años). De ahí el mercado y la presencia de cambistas.

Azote de cordeles. Un símbolo mesiánico. A Jesús le indigna que se haga negocio con el deseo del pueblo de adorar a Dios. Negocian con la pobreza. Además, el mercado estaba en el atrio de los gentiles. El lugar donde estos podían hacer experiencia de Dios estaba corrompido. Este gesto causa una fuerte impresión en los presentes.  

La casa de mi Padre. La relación con Dios ya no se formula en términos religiosos sino familiares, donde no hay temor sino amor y confianza. El templo para Jesús es la casa del Padre pero para los judíos es una casa de mercado; con el sacerdocio convertido en un comercio. La oración no es una compraventa, en la que prometes cosas a cambio de beneficios. “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas… un corazón humilde tú no lo desprecias”. Hay gente que vive del cuento religioso.    

Los signos. Juan llama signos a milagros o prodigios. Los signos señalan algo más de lo que se ve. Revelan el misterio de Jesús: su muerte y resurrección. Lo que a unos les lleva a creer, lleva a otros a formular su sentencia de muerte.

“Destruid este templo y en tres días lo levantaré”. Jesús, el nuevo templo, es un peligro para el templo. Los sacrificios no compran a Dios. Dios no actúa desde un "toma y daca". El darse (amor) es su esencia. No se trata de purificar el templo sino de sustituirlo. La santidad se vive en la vida ordinaria, no solo en el recinto del culto. ¿Nos seguimos refugiando en lo sagrado pensando que hay realidades que no lo son?

Suprimid este santuario y en tres días lo levantaré. Aquí encontramos la razón por la que leemos el texto de Juan y no el de Marcos. Esta alusión a su resurrección da sentido al texto en medio de la cuaresma. La resurrección abrirá una nueva cita entre Dios y los hombres. Le piden una señal y Jesús contesta haciendo alusión a su muerte. Su muerte hará de él el santuario único y definitivo.

Reacciones: De admiración en unos, de confrontación en otros. Le piden explicación, pero no están dispuestos a acogerla.

¿Templo sí, templo no? Necesitamos hacer presente la dimensión comunitaria de nuestra fe: “donde estén dos o tres reunido en mi nombre, allí estoy yo” (Mt.18, 20). Jesús es el verdadero templo donde tiene lugar el encuentro con Dios. Las puertas de este templo están siempre abiertas a todos, con los pobres como preferidos. Y cada uno somos templos vivos del Espíritu: interioridad habitada. Sin miedo a su misericordia. El lugar de la manifestación de Dios es el ser humano, que es imagen de Dios. Cada persona es ‘tienda de encuentro’.

3. MEDITACIÓN: ¿Qué nos dice el texto?

¿He salido ya de “un toma y daca” en mis relaciones con Dios?
¿He descubierto que él me lo ha dado todo y que yo tengo que hacer lo mismo?
¿Reconozco una donación en el fondo de mi vida?
¿Acojo los signos de amor providente que Dios me da? ¿Quién es Jesús para mí?
¿Soy consciente de que solo él, y por medio de él, es posible encontrar a Dios?
¿Según la acción de Jesús en este pasaje, qué implica para mí ser parte de la Iglesia, templo vivo de Cristo? ¿Qué quiere hacer crecer en mí, en nosotros, esta Palabra?
¿En qué sentido esta Palabra es buena noticia para mí? 

4. ORACIÓN: ¿Qué le digo a Dios?

Espíritu Santo, que me habitas
y haces de mi cuerpo tu templo santo;
Maestro interior, que iluminas mi mente
y eres una lámpara que pone luz a mis pasos:
ayúdame a comprender los gestos y las palabras de Jesús,
ayúdame a creer en Él, con fe viva y verdadera,
ayúdame a dejarme desinstalar por su voz profética
y a dejarme convertir por sus signos de gracia.
Espíritu Santo, tú que eras fuego en sus entrañas
y pasión por las cosas del Padre,
contágiame su mismo celo por el Reino de Dios
y purifica en mí todo culto vacío,
falto de amor, de justicia y de misericordia.
Espíritu Santo, enséñame a adorar al Padre
en espíritu y en verdad.
Condúceme a Jesús, templo, casa del Padre,
donde encuentro la verdad,
que es él mismo y de donde dimana la verdad.

5. CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizas la palabra? 

"Creo que he encontrado mi cielo en la tierra, pues el cielo es Dios y Dios es mi alma. El día que comprendí esto, todo se iluminó en mi interior, y querría contar muy bajito este secreto a todos los que amo para que también ellos se unan a Dios a través de todas las cosas y se haga realidad esta oración de Cristo: ¡Padre, que sean completamente uno!" (Santa Isabel de la Trinidad, C 122).

6.- ACCIÓN: ¿A qué me compromete este evangelio?

  Un cambio de mirada con todo lo relacionado con el templo:

  • Mirar a Jesús como el nuevo templo.
  • Apreciar que somos templo de Dios.
  • Tratar a todos sabiendo que son templo de Dios

Pedro Tomás Navajas

CIPE

Documentación: F. 17 DOMINGO III DE CUARESMA Juan 2,13-25