CUARESMA, TIEMPO CON DIOS

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DIOS NOS OFRECE CADA AÑO LA CUARESMA

El encuentro con Jesús, el Señor, en la Cuaresma, limpia nuestros ojos para situarnos con lucidez en el mundo de hoy, fortalece nuestras manos para trabajar en las tareas del Reino, nos capacita para ser testigos de su amor. 

El desierto es experiencia de soledad, pero también es experiencia eclesial, porque Jesús recorre el camino hacia la Pascua con nosotros.  

Caminamos hacia la Pascua unidos a toda la Iglesia que siente el empuje del Espíritu para acercarse con nuevo impulso a la Palabra, a los que están en las orillas, en la noche, en la enfermedad y en el sin sentido..

Este tiempo de Cuaresma es un tiempo siempre propicio para abrir el oído y escuchar a nuestro Dios, escuchar lo que pasa en nuestro mundo, salir de la indiferencia hacia la compasión. Dejar la vieja mentalidad y abrirnos a la sabiduría creativa del Espíritu que siempre nos está empujando hacia donde menos pensamos pero siempre hacia la comunión. 

Dios es amor y solo amor. En la medida que seamos capaces de amor conocemos a Dios. Ha enviado a su Hijo no para juzgar al mundo sino para que el mundo se salve por él. La cruz es la manifestación suprema del amor y la lealtad de Dios. ¡Tanto nos ama que nos lo da todo! Las obras de amor revelan si hemos aceptado la salvación de Dios.   

"Juntos andemos, Señor.
Por donde fuereis, tengo de ir.
Por donde pasareis,
tengo de pasar»
(Santa Teresa, Camino 21,6).

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Cuaresma: Tiempo de limosna, ayuno y oración.

Cuaresma: Posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.

Cuaresma: Oportunidad para empezar a amar de nuevo.  

La Cuaresma es un derroche de gracia, una oportunidad, un camino. Más que para hacer es un tiempo para dejarnos hacer. Es un espacio y un tiempo para el amor.  

La Cuaresma es un tiempo privilegiado para encontrar el gusto y el sentido de la plegaria. Es un tiempo privilegiado para encontrarnos con lo esencial, para recorrer los caminos de la libertad, la creatividad y la belleza.  

Es camino de perdón. Dios es rico en perdón. Alegría. Hablar de perdón es hablar de Dios y de su misericordia entrañable. Dios se hace perdón en los gestos y palabras de Jesús, que acoge y come con pecadores, que es amigo de pecadores.   

Espacio para el amor. Dios camina a nuestro lado y no nos abandona. La Cuaresma es un tiempo de gracia, tiempo de siembra, de esperanza, tiempo de amor y de ternura. Invitación al amor.  

Camino hacia el bautismo. Llamados a la increíble buena nueva de la salvación y de la resurrección de la mañana de Pascua.  

Caminar los caminos de la ternura, del perdón, del amor. Con Cristo aprendemos los caminos de la libertad, de la creatividad, de la belleza.  

Salir al encuentro solidario del dolor y la humillación de las víctimas de este mundo. Ensancha mi corazón para la compasión, abre mis ojos para compartir el dolor.   

La Cuaresma es una invitación a crecer en nuestra calidad de amor y a hacer posible que los hombres y mujeres vivan mejor y sean más felices. Porque la gloria de Dios es que todos vivan en plenitud.

Una vez más nos sale al encuentro la Pascua del Señor. Para prepararnos a recibirla, la Providencia de Dios nos ofrece cada año la Cuaresma, «signo sacramental de nuestra conversión», que anuncia y realiza la posibilidad de volver al Señor con todo el corazón y con toda la vida.
Como todos los años, con este mensaje deseo ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia; y lo hago inspirándome en una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12)...
 
MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2018
«Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12)