DOMINGO I DE ADVIENTO Mc 13,33-37

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ESCUELA DE ORACIÓN - LECTIO DIVINA

1. INVOCAR AL ESPÍRITU

 Ven, Espíritu Divino.
Silencia nuestro interior.
Reaviva la fe y confianza.
Recuérdanos las promesas de salvación.

 Motivación  

«Si se promueve la lectio divina con eficacia, estoy convencido de que producirá una nueva primavera espiritual en la Iglesia… La lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración permite ese íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde con una confiada apertura del corazón» (Benedicto XVI).

El evangelio de Marcos. Con el Adviento iniciamos un nuevo año litúrgico, una nueva oportunidad de encuentro con Jesús a través de su Palabra, que “no pasará” (Mc 13,31). En este nuevo ciclo la Iglesia nos propone la lectura del Evangelio de Marcos, el más antiguo, el evangelio de la acción, de la acción de Dios, que provoca la nuestra. Marcos invita a responder a dos preguntas vitales: “¿Quién es Jesús?” y “¿Quién es el verdadero discípulo?”.

Contexto: El texto forma parte del discurso apocalíptico de Jesús (Mc 13,1-37). Se le llama ‘pequeño apocalipsis’. En medio de la persecución se produce una revelación, un sentido nuevo, esperanzador. La literatura apocalíptica surge en tiempos difíciles. Este capítulo contiene: Pregunta de la discípulos (vv. 1-4), panorama de la época (vv. 5-7), persecuciones (vv. 8-13), profecía de la gran tribulación (vv. 14-23), proclamación de la segunda venida de Cristo (vv. 24-27), parábola de la higuera (vv. 34-37), programa para los seguidores de Jesús (vv. 34-37).

2. LECTURA: Qué dice el texto de Marcos 13,33-37  

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Estad atentos, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento.
Es igual que un hombre que se fue de viaje, y dejó su casa y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara.
Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer: no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos.
Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!».

‘Estad atentos’. Blépete: tened cuidado, mirad.

¡Vigilad!: estad prevenidos. No es una llamada a la angustia, sino a la espera. No es hora de dormir; el peor ismo es el sonambulismo. Atentos al que viene. Que se despierte el asombro por la atención amorosa.    

‘No sabéis cuándo es el momento’.Dos palabras para decir tiempo:Xronos y kairós.Tiempo crucial, momento vital en la vida de cada persona. Tiempo, no como algo cíclico, sino en movimiento hacia Jesús. Como ignoramos el cuándo, todas las fuerzas se deben concentrar en la espera vigilante, para que el kairòs, el momento de gracia, no se nos escape. En cada kairós de nuestra vida, Jesús está presente; ¡estemos atentos! La invitación de Jesús a velar está preñada de alegría y henchida de esperanza.  

Parábola del hombre que viaja. Las imágenes nos ponen ante situaciones de ausencia, en la expectativa del regreso.  

‘Dejó su casa’. La casa es del Señor. Cada uno/a recibe su tarea. Como en el relato del Génesis, nos confía el jardín para cuidarlo y cultivarlo. La casa es el lugar comunitario del que ninguno se apropia, porque pertenece al Señor. La casa común es el espacio de la espera. Cada hoy contiene ya el día del Señor.

‘Dio su tarea’. Tarea traduce el término Exousía: autoridad. No solo algunos reciben esta autoridad, sino todos. Autoridad que hace crecer, no poder que anula y oprime. Participación en la exousía de Cristo, que da el Espíritu con sus dones para el bien común.

Al portero que velara. Tensión espiritual de la espera. En medio de la vida hay una oferta de amor inédita, sorprendente: la sorpresa de Dios. La vela se intensifica durante la noche, cuando se hacen más oscuros los significados y valores de la vida.  

Venga inesperadamente. En cualquier momento puede venir el Señor. La hora menos pensada.Los primeros cristianos vigilaban toda la noche. Al esperar se vive con mayor intensidad la espera. Cuatro vigilias: de la noche, de la medianoche, del canto del gallo, del amanecer.¿Nos está llamando Cristo a no dormir nunca?  

Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad! ¡A todos! Esta es la palabra clave. Quien se duerme va la ruina. El Adviento es de Otro. A nosotros nos toca configurar la vida como espera. El deseo es la llave. La espera es constitutiva de nuestra humanidad limitada. No basta lo que tenemos, lo que somos. Solo Dios basta.

3. MEDITACIÓN: ¿Qué nos dice el texto?

  • ¿Cómo esperas la llegada del Señor? ¿Con angustia…, pasividad? ¿Cuál debe ser la actitud? ¿Tiene sentido, para ti, vigilar?
  • ¿Vives consciente de que tu meta es el encuentro con Cristo o te has instalado cómodamente en este mundo?
  • ¿Cómo te ayuda el pasaje de hoy a profundizar en el rostro de Jesús?
  • ¿Cómo te encuentra, espiritualmente hablando, la llegada de este Adviento? - ¿Descubres algún contenido misionero en este pasaje?
  • ¿Cuáles son tus formas concretas de alianza? ¿Qué cosas, formas, signos, crees que el Señor te pide que trasciendas para acercarte a Él?
  • ¿Cómo cuidas la casa de la comunión, la casa de todos?

4. ORACIÓN: ¿Qué le digo a Dios?  

  • Oramos por donde nos lleva el Espíritu:
  • Con María y José: Quiero esperarte, Señor. Marana tha.
  • Con san Juan de la Cruz oramos en la ausencia:
¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.
  • Con el profeta Habacuc oramos en la prueba:

“Aunque la higuera no echa yemas, y las viñas no tienen fruto… aunque se acaban las ovejas del redil y no quedan vacas en el establo, yo exultaré con el Señor, me gloriaré en Dios, mi salvador” (Ha 3,18-19).

  • Con santa Teresa de Jesús oramos pidiendo gracia:

“Recuperad, Dios mío, el tiempo perdido con darme gracia en el presente y porvenir, para que parezca delante de Vos con vestiduras de bodas, pues si queréis podéis” (Exclamación IV,2).

5. CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizas la palabra? 

Toma conciencia de ser amado/a por Jesús. El amor vela en la noche. Quédate en el abandono confiado del ‘solo Dios basta’. Estate amando al Amado.

6.- ACCIÓN: ¿A qué me compromete este evangelio?

Una especie de programa para tu vida cristiana: estilo de vida vigilante, oración confiada, trabajo activo poniendo tus dones en la casa común. La comunión con Dios se expresa en la comunión con los hermanos.

Recibe el aliento del Papa Francisco, misionero del Evangelio en Birmania y Bangladesh: “Que mi presencia en Bangladesh sea un signo de cercanía y esperanza”. 

Pedro Tomás Navajas
CIPE

Documentación: F.6 DOMINGO I DE ADVIENTO Mc 13,33-37