Fátima: Sensaciones

FOTO

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo

FÁTIMA. SENSACIONES 1  

Pisar Fátima te cambia. Si te acercas a Fátima con prejuicios, con ideas preconcebidas, enseguida cambia todo porque, quieras o  no, quedas impregnado por dentro y por fuera de un aroma, de un calor, de sensaciones que te predisponen a estar en un lugar, más aún, en una compañía que trasciende lo natural y la belleza del lugar para dejarte caldear por la presencia  de la belleza sobrenatural. En Fátima todo confluye en la imagen de la Virgen María. En Fátima todo es grandiosidad sencilla. En Fátima todo es naturalmente sobrenatural. En Fátima todo es familiaridad cohesionado por la maternidad de María.  

Quizás hemos asociado Fátima con cierto arcaicismo religioso, con unos acontecimientos matizados de cierto "infantilismo"  y hasta cierto subdesarrollo y ruralidad. Pareciera que, juzgado desde la distancia, Fátima es un lugar de anacronía religiosa. Sin embargo, acercarse a este lugar sagrado, soltarse el corazón y las ataduras de nuestra mente nos permiten  descubrir que en Fátima late fuertemente un corazón que seduce, un corazón que abre las puertas, que acoge, que alberga.  

En Fátima hay que entrar descalzo de prejuicios, nos tenemos que dejar llevar. Para avanzar en el crecimiento de la FE tenemos que ser como Fátima: llenarnos de la inocencia y de la pobreza, de la desnudez intelectual  de los pastorcillos para abrir, como ellos, los ojos a la luz que brilla a través de la Señora.  

FÁTIMA. SENSACIONES 2  

El camino que recorren los que peregrinan a Fátima no es un camino tranquilo. Es un camino inquieto. A diferencia de otras peregrinaciones a destinos sagrados, a Fátima se camina con prisa por llegar. No parece interesar demasiado contemplar los paisajes del camino como llegar cuanto antes para contemplarla a ella en su capelinha. Así caminan los peregrinos portugueses, enamorados de  los pastorcillos y de la Señora. Así enseñan a caminar los peregrinos portugueses: con prisa por llegar, con prisa por encontrarse con ella.  

FÁTIMA. SENSACIONES 3  

Fátima es un sitio de muchas sugerencias. Desde las inmediaciones destaca la alta torre coronada de la basílica que recuerda a la misma imagen venerada. Y cuando nos introducimos en la explanada, contemplamos la arcada que se extiende a derecha e izquierda, como si de los brazos maternos se tratara, queriendo abrazarnos a todos, sintiendo que ella nos abraza a todos.

FÁTIMA. SENSACIONES 4  

Y el primer encuentro se produce con una hermosa encina junto al punto nuclear de las apariciones. Árbol recio, austero, de tupida copa y abundante sombra. Es el lugar mismo donde jugaron, corretearon y cuidaron de su rebaño aquellos niños cuya inocencia mereció la visita reiterada de la mujer brillante como el sol. Y en la cercanía de la encina, la capelinha y la imagen de una Virgen que llama la atención por su sencillez, tanta sencillez que atrae las miradas de cientos de miles de personas que creyeron y siguen creyendo el testimonio de los pastorcillos. Y, de la misma forma que ella se presentó hace cien años, sigue manifestándose cada día a cuantos se ponen frente a ella con la misma actitud que lo hicieron Francisco, Jacinta y Lucía.

FÁTIMA. SENSACIONES 5  

La capelinha. La Virgen. Es el centro de todas las miradas, es el centro de una devoción filial. En torno a ella miles y miles de personas  abren sus corazones, cierran sus ojos y abren sus miradas al interior para entrar en un diálogo cordial con ella. ¡Cuántas emociones! ¡Cuántas oraciones! Y nada cae en el vacío porque ella lo recoge todo.  

FÁTIMA. SENSACIONES 6  

Obispos y sacerdotes, en gran número, fundidos con el pueblo, todos en clima de unidad e igualdad a los pies de la madre, mejor aún, junto a la madre.  Las múltiples eucaristías que se suceden en este sitio llaman la atención por el cuidado en su celebración. La liturgia en Fátima más que cuidarse, se mima.  

FÁTIMA. SENSACIONES 7  

Y en Fátima se cuida y se mima la música. El acompañamiento del órgano y el coro de la basílica dan solemnidad a todo lo que interpretan pero, de manera singular, solemnizan el canto sencillo del ave, ave, ave María o del gloriapatri al finalizar cada uno de los misterios del rosario. El acompañamiento musical del órgano y las delicadas voces del coro permiten que el sencillo avemaría de Fátima adquiera una solemnidad que no tiene nada que envidiar a otras composiciones e interpretaciones.    

FÁTIMA. SENSACIONES 8  

Llama poderosamente la atención la procedencia de los peregrinos llegados desde todos los continentes, cada uno participando en su propia lengua, respondiendo cada cual intuitivamente en su propia lengua.  El rezo del rosario se hace oración actual. Hay que volver al rezo del rosario. En este lugar se descubre el valor de lo sencillo y el rosario es una oración de los sencillos. Nos hemos acostumbrado a leer y recitar oraciones muy "sesudas" y bellamente compuestas. Tan es así que tenemos la impresión de que otras formas de oración estaban superadas o había que sustituirlas. No obstante viene a la memoria la aparición, por primera vez,  del papa Francisco en la logia vaticana. No recitó oraciones solemnes y rimbombantes. Él, simplemente, rezó el padrenuestro, el avemaría y el gloria: lo de toda la vida, lo que todo el mundo sabe, oraciones que todos podemos compartir, lo sencillo…  

FÁTIMA. SENSACIONES 9  

La procedencia de la gente es un elemento que refuerza el valor del santuario. Es gratificante saberse hermanados, en torno a la madre común, gentes de procedencias tan dispares como Estados Unidos, Rusia, Brasil, Francia, Reino Unido, Austria, Italia… Y el babel idiomático queda superado, suprimido, minimizado por la unidad del espíritu. Todos unidos en un solo corazón: el corazón de la madre. Y no solo sorprende la larga relación de países atraídos hasta este lugar. Sorprende también la gran cantidad de obispos y sacerdotes de todas las órdenes religiosas y de todas las edades (muchos de ellos jóvenes sacerdotes que ofrecen una imagen de esperanza vocacional). Sorprende encontrarse con peregrinos de todas las edades y condiciones que oran ante la Virgen, participan con entusiasmo en las procesiones y celebran con  fervor la eucaristía.

FÁTIMA. SENSACIONES 10  

No, no se lleva. Hacer sacrificios de esta manera parece cosa de épocas pretéritas. Pero, en respuesta al mensaje dado a los pastorcillos, el sacrificio recobra su sentido. Quizás sigamos sin entender su significado auténtico, pero quienes se acercan de rodillas hacia la capelinha arrastran en su interior un cúmulo de intenciones, de peticiones por ellos mismos y por otros muchos. El valor del sacrificio se comprende metiéndose en el pellejo de quienes lo realizan. El sacrificio requiere descubrir su valor y solo se descubren las cosas cuando se conocen y cuando se practican. Por el camino del sacrificio caminaban de rodillas jóvenes y adultos, sacerdotes y seglares,  hombres y mujeres, familias enteras que tenían prisa, no por terminar pronto su recorrido, sino por verla a ella y sentirse acariciados y queridos por ella.    

FÁTIMA. SENSACIONES 11  

En nuestras celebraciones y en la vida en general deberíamos acostumbrarnos a utilizar los gestos. El lenguaje para comunicarnos ofrece muchas posibilidades y una de ellas es la utilización de los gestos. Al finalizar cada uno de los misterios del rosario se cantaba el gloriapatri y, espontáneamente, todos los fieles levan sus velas, de la misma forma que cuando el órgano y el coro invitaban a cantar el Ave, Ave, Ave María. Era como si en esos momentos todos le diéramos un beso lleno de afecto y cariño a la madre común de gentes tan dispares y, sin embargo, tan unidas filialmente.  Cada día se repite la procesión con la imagen de la Virgen: todos andamos la vida y María nos acompaña en el camino. Y cuando la madre se recoge, todos alzan sus pañuelos en señal de despedida o, quizás, para expresarle un deseo ferviente: ¡Quédate junto a nosotros!  

FÁTIMA. SENSACIONES 12  

Los pastorcillos. No es difícil comprender cómo  Renato hablaba enamoradamente de estos niños que tuvieron la gracia de toparse con la Señora. Habría muchas consideraciones que referir sobre ellos, pero seguramente no lo haríamos mejor que Renato.  Solo recordar una cosa: "Estas cosas no se manifiestan a los grandes ni entendidos, sino a la gente sencilla". Pues ¡hala! A trabajar la sencillez hasta hacernos como los pastorcillos de Fátima. Solo así se desvelarán en nosotros los misterios de la fe y las caricias de la Madre.  

FÁTIMA. SENSACIONES 13  

Quien se acerca a Fátima experimenta un cambio. En Fátima María no solo espera nuestra llegada sino que sale para guiarnos a Jesús. Ella no es el centro; ella es el camino que nos guía a Jesús y en el santuario esto se vive como una realidad. La capelinha está a un lado, en el centro un corazón de Jesús dorado y cuando sale María en procesión, bordeando la explanada, ella nos conduce hasta Jesús. Él sí es el centro.   Y todo en el marco del encuentro de los AMIGOS DE ORAR, porque, cuando nos hacemos espaldas los unos a los otros, palpita con más fuerza el corazón de la madre que nos hace hijos y hermanos.

Fátima, 11-16 julio 2917, José Ángel Lalinde

FOTO