"PARA QUE TENGAN VIDA" (Juan 10,10)

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 En Ti está la fuente viva

1. Jesucristo nos da vida porque Él es la Vida
2. Caminando juntos como Iglesia al servicio de la vida
3. Discípulos misioneros, testigos de la Vida en nuestra Iglesia diocesana
4. La Vida plena para todos: los caminos del compromiso
5. Bajo el aliento del Espíritu, Señor y Dador de Vida

“¡Oh, Pascua! ¡Fiesta del mundo entero! ¡Tú proclamas en toda la tierra el designio del Padre, tú eres la divina aurora de Cristo, la alegría eterna de los ángeles y arcángeles, la vida inmortal del mundo entero, la herida mortal de la muerte, el alimento incorruptible de los hombres, el alma celeste de la creación, la fiesta sagrada del cielo y de la tierra!” (Ps-Hipólito 3,3).

El acontecimiento pascual que estamos celebrando nos permite comprender y experimentar en todo su alcance y dimensiones la Vida que el Señor nos regaló y nos sigue regalando.

El hondo agradecimiento y el gozo que compartimos en este tiempo litúrgico debe ser el aliento que nos una para que el anuncio del Evangelio logre comunicar la vida que nuestros contemporáneos esperan y necesitan. En el corazón humano aletea una sed de plenitud que puede ser colmada por el Evangelio de la Vida que nos invita a ser hijos de Dios.

«Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10). Estas palabras las pronuncia Jesús en el hermoso pasaje en que se presenta como el Buen Pastor. Con ellas manifiesta el núcleo y el objetivo de la caridad pastoral. Esto le lleva a salir al encuentro de las personas concretas en el camino de su vida. Son las palabras que elegí como lema e inspiración para mi ministerio en la Iglesia desde que fui ordenado presbítero, y quiero que sean el contenido central de esta primera Carta Pastoral que os dirijo como obispo vuestro. En el centro de mi escudo episcopal, como habéis podido ver, aparece un puente. Está situado en medio de la corriente, en contacto con la realidad que fluye cada día, con los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo (cf. GS 1). Y en la base del escudo, las palabras "Para que tengan vida", ese lema que retomo cuando pongo mi vida a vuestro servicio, junto al Buen Pastor.

En nuestro mundo podemos percibir enormes ansias de vida, y numerosas iniciativas y proyectos para defenderla y apoyarla, pero también amenazas que la cercenan en el ámbito individual y social, en el campo económico y cultural, en las relaciones personales y políticas. En mi visita pastoral, desde la cercanía con vosotros, voy descubriendo que en nuestra Iglesia hay ya compromisos abundantes en favor de esta vida, que se pueden apagar si no trabajamos juntos e ilusionados. ¡Cuántas nostalgias y esfuerzos, cuántos anhelos y buenas intenciones se pueden perder si no nos damos cuenta de lo que está en juego en este momento histórico!

Mi deseo es salir, junto con todos vosotros, al encuentro de esas expectativas y proyectos siguiendo el ejemplo de Jesús, que se acerca a pedir agua a la mujer samaritana para poder ofrecerle “agua viva”, “un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna” (cf. Jn 4,9-14). Como aquella mujer, también nosotros y nuestros contemporáneos encontramos en Jesús, muerto y resucitado «la vida que nos colma de alegría» (Prefacio de la Plegaria eucarística D/3).

Carta Pastoral de Mons. Fidel Herráez Vegas, Arzobispo de Burgos

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Documentación: "PARA QUE TENGAN VIDA" (Juan 10,10)