“ANUNCIAD SU SALVACIÓN” (Salmo 96,2)

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SOMOS DISCÍPULOS MISIONEROS

“Jesús, el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona, se identifica especialmente con los más pequeños. Esto nos recuerda que todos los cristianos estamos llamados a cuidar a los más frágiles de la tierra. Es indispensable prestar atención a nuevas formas de pobreza y fragilidad donde estamos llamados a reconocer a Cristo sufriente. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: ¿Dónde está tu hermano? … No nos hagamos los distraídos. La pregunta es para todos. Pequeños pero fuertes en el amor de Dios, todos los cristianos estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en que vivimos” (EG 209.210.213.216).   

Con estas palabras del Papa Francisco acogemos hoy a los hermanos de la enfermería San José de esta comunidad de carmelitas de Burgos. En ellos acogemos a aquellos de vosotros, abuelos/as, ancianos/as, que lleváis en vuestro cuerpo las señales de la enfermedad, de la fragilidad y, sobre todo, de la sabiduría. Sois un gran tesoro para nuestra comunidad cristiana. Hoy queremos aprender de vosotros; lleváis en el corazón un anuncio gozoso de salvación, que queremos oír.  

  • Con vuestra alegría sois un anuncio de salvación.
  • Con vuestra esperanza sois un anuncio de salvación. 
  • Con vuestra fe sois un anuncio de salvación. 
  • Con vuestra fragilidad unida siempre a la cruz de Jesús sois un anuncio de salvación. 

Audición de la canción: Aquí y ahora.   

Evangelio: Lc 4,16-19

Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor.  

Enseñanza: La salvación de Jesús se hace cercana, toca nuestras heridas, nos libera, nos abre los ojos, nos comunica el gozo de la salvación

Canción: Gracias, Señor, por nuestra vida. Gracias, Señor, por la ilusión. Gracias, Señor, por la esperanza. Gracias de todo corazón.  

Palabras luminosas y esperanzadas del Papa Francisco

"¡Qué importantes son los abuelos en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad!" 

"¡Es un gran don para la Iglesia, la oración de los abuelos y de los ancianos! La oración de los ancianos y abuelos es un don para la Iglesia, ¡es una riqueza! Una gran inyección de sabiduría también para la entera sociedad humana: sobre todo para aquella que está demasiado ocupada, demasiado absorbida, demasiado distraída". "Los abuelos tienen una capacidad para comprender las situaciones más difíciles: ¡una gran capacidad! Y cuando rezan por estas situaciones, su oración es más fuerte ¡es poderosa!" 

"Qué bello es el aliento que el anciano logra transmitir al joven en busca del sentido de la fe y de la vida! Es verdaderamente la misión de los abuelos, la vocación de los ancianos. Las palabras de los abuelos tienen algo de especial para los jóvenes. Y ellos lo saben. Las palabras que mi abuela me dio por escrito el día de mi ordenación sacerdotal, las llevo todavía conmigo, siempre en el breviario, y las leo a menudo, y me hacen bien".

 “La alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre per­manece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente ama­do, más allá de todo” (EG 6).  

“Los desafíos están para superarlos. Sea­mos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada. ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!” (EG 109) “¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!” (EG 83).

“La alegría del Evangelio es esa que nada ni nadie nos podrá quitar” (EG 84).

Momento de Oración:  

  • “Tiempo para agradecer el hermoso ejemplo que nos dan tantos cristianos que ofrecen su vida y su tiempo con alegría” (EG 76).  
  • “Es sano acordarse de tantos hermanos que estuvieron cargados de alegría, llenos de co­raje, incansables en el anuncio” (EG 263).  
  • “Su testimonio nos hace mucho bien y nos sostiene en nuestro propio deseo de superar el egoísmo para entregarnos más” (EG 76).  

Canto: Un corazón se dio, se da y se dará para siempre.  

Propuestas para el camino, unidos a la Iglesia Diocesana  

  • Hacer de la compasión y la misericordia el estilo de nuestra actuación.
  • Hacer de las comunidades cristianas verdaderos ‘hospitales de campaña’  en los que curar las heridas del prójimo y del mundo.
  • Hacer que realmente nuestras celebraciones tengan un sentido festivo, de celebración de la Buena Nueva de la Salvación.  

Súplica a María

Virgen y Madre María,
consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados
para llevar a todos el Evangelio de la Vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos
para que llegue a todos El don de la Belleza
que no se apaga. Amén.