YO OS ENVÍO (Lc 10,1-11)

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SOMOS DISCÍPULOS MISIONEROS

“Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús… Somos discípulos misioneros” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium 120).

Objetivo general de nuestra iglesia de Burgos: Caminar como diócesis hacia una iglesia más misionera en continua conversión. Somos conscientes de que gran parte de nuestros hermanos (vecinos, familiares) desconocen a Jesús y la novedad del Evangelio. 

Entramos en la reflexión de las comunidades cristianas: ¿Qué hemos de seguir cuidando y promoviendo?, ¿qué hemos de seguir posponiendo o abandonando?, ¿qué hemos de reemprender o iniciar?  

Lectura del Evangelio: El envío de Jesús (Lc 10,1-11).

"Los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa." Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros." En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: "Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca."  

Canción: Nos envías por el mundo a anunciar la Buena Nueva, mil antorchas encendidas y una nueva primavera. Si la sal se vuelve sosa ¿quién podrá salar al mundo? Nuestra vida es levadura, nuestro amor será fecundo   Siendo siempre tus testigos cumpliremos el destino. Sembraremos de esperanza y alegría los caminos. Cuanto soy y cuanto tengo la ilusión y el desaliento. Yo te ofrezco mi semilla y Tú pones el fermento.  

Cómo nos envía Jesús: Actitudes

  • Salir, dialogar y acoger… y dejarnos acoger.
  • Aprender a mirar compasivamente la realidad, practicando la misericordia y llevando siempre esperanza. (Mirar, escuchar, compartir, acompañar).
  • Favorecer la calidez y calidad en los encuentros, para que la novedad del Evangelio que queremos transmitir pueda caer en tierra fértil. Cuidar el saludo.    

 Momento de Oración

  • Invoquemos al Espíritu: Ilumíname, Señor, con tu Espíritu.  

“Sin la oración toda acción corre el riesgo de quedarse vacía y el anuncio finalmente carece de alma. Je­sús quiere evangelizadores que anuncien la Bue­na Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la pre­sencia de Dios (EG 259).   

  • Momento de silencio
  • Gesto: Imposición de las manos, los unos a los otros, como señal de envío.
  • Momento de silencio
  • Oración del Padre nuestro.
    • Danos pan para el camino, perdón para la libertad, fuerza para no desalentarnos ante las dificultades.  
  • Canto: Amén, amén, amén…  
  • Palabras de envío:

“Hoy que la Iglesia quiere vivir una pro­funda renovación misionera, hay una forma de predicación que nos compete a todos como tarea cotidiana. Se trata de llevar el Evangelio a las per­sonas que cada uno trata, tanto a los más cerca­nos como a los desconocidos. Es la predicación informal que se puede realizar en medio de una conversación y también es la que realiza un mi­sionero cuando visita un hogar. Ser discípulo es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontánea­mente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino” (EG 127). 

  • Súplica a María
Que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, 
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros. Amén.