Celebración comunitaria de la reconciliación

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NECESITAMOS CONVERTIRNOS MIRANDO HACIA JESUCRISTO Y SU EVANGELIO Y HACIA NUESTRO MUNDO, DONDE DIOS SE HACE PRESENTE

En este tiempo de Cuaresma, que es camino hacia la Pascua, nos hemos reunido como comunidad para celebrar la fiesta de la Misericordia entrañable del Padre. Jesús nos lo ha desvelado: Nuestro Dios es rico en misericordia, perdona a los pecadores, recibe en casa a los perdidos, ofrece plenitud a los pequeños. Abramos de par en par nuestra vida, personal y comunitaria, a la gracia. Repitamos con el publicano: “Ten compasión de mí, Señor, que soy pecador”. O digamos con el ciego del camino: “Señor, ten misericordia de mí”. Sólo así seremos portadores de su perdón, creador y gozoso, para todos los hombres. 

1.- LA COMUNIDAD EN ORACIÓN        

Padre santo y misericordioso, que llamas siempre a tus hijos con la fuerza y la dulzura de tu amor. Rompe las durezas de nuestro orgullo y crea en nosotros un corazón nuevo, capaz de acoger el don de la vida de tu Hijo. El que es Dios y vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.  

2.- APERTURA A LA PALABRA        

  • Desde el individualismo, que nos lleva a estar encerrados en nuestros propios intereses, oímos su voz: “Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré” (Génesis 12,1).
  • Como comunidad reunida nos abrimos a la Palabra:   “Les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí” (Jn 17,22-23).       
  • Como comunidad, Dios nos invita a escuchar el clamor de los pueblos.  “El Señor le dijo a Moisés: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos” (Éxodo 3,7). ¿Qué clamores del pueblo estamos escuchando? (Se comparte la respuesta de dos en dos).        
  • Y se prepara para el compromiso, porque a la Palabra se la abraza con la vida: (Lc 10,30-37)   

3.- PETICIÓN DE PERDÓN  

  • Como la tierra de nuestros campos se abre para acoger la semilla así nosotros nos abrimos para acoger tu misericordia. (Uno lleva al altar un poco de tierra).  
    • Canto: Te piedad, Dios mío, dame tu perdón...  
  • Como la luz disipa las tinieblas, así nosotros acogemos tu amor para que desaparezcan nuestras oscuridades. (Uno de los participantes lleva una vela al altar).  
    • Canto: Te piedad, Dios mío, dame tu perdón...  
  • Como el agua limpia, renueva y calma la sed, así nosotros acogemos tu bondad para que se laven y purifiquen nuestros pecados. (Uno lleva un cántaro de agua).   
    • Canto: Te piedad, Dios mío, dame tu perdón...   
  • Como todos somos hermanos, hijos del mismo Padre, oramos con las manos abiertas unos por otros, para que nos convirtamos al Señor y su gracia nos inunde.  

Decimos todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos...

4.- PADRE NUESTRO  

Dios nos ofrece lo nuevo y desde ahí nos invita a la conversión. Por eso, podemos rezar juntos, con las manos unidas, el Padre Nuestro, como el gran regalo de vida que nos ha hecho el Padre por medio de Jesús y que el Espíritu mantiene siempre vivo en el corazón de nuestras comunidades. Padre nuestro...

5.- CONFESIONES   

6.- EL SIGNO DE LA PAZ  

Porque somos amados podemos amar. Porque somos agraciados podemos dar gratis la paz. Porque somos perdonados podemos perdonar. Así como hemos ido al Señor para pedirle el perdón, vayamos ahora a los hermanos para darles la paz.   

7.- CANTO DE ACCIÓN DE GRACIAS, UNIDOS A MARÍA          

UNIDOS A TODOS LOS PUEBLOS, CANTAMOS AL DIOS QUE NOS SALVA. 

8.- ORACIÓN DE LA COMUNIDAD ENVIADA  

Texto completo de la Celebración en el Doc. PDF 

Documentación: CELEBRACIÓN COMUNITARIA DE LA RECONCILIACIÓN