ORACIÓN DE FIN DE AÑO

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COMIENZO DE UNO NUEVO

1.  MEMORIA AGRADECIDA DEL AÑO 2016  

El año 2016 se nos va de las manos... no podemos aferrarnos a él, ni detenerlo. No podemos añorarlo, ignorarlo ni manipularlo.  

Sólo cabe tener una ACTITUD DE ACOGIDA silenciosa de todo lo que hemos vivido y nos ha afectado más íntimamente.  

(En silencio recordamos y acogemos aquellas situaciones que más nos han marcado durante este año).  

HACEMOS MEMORIA de los sucesos más notorios que hemos escuchado en las noticias y han conmovido a la humanidad. No podemos permanecer indiferentes ante lo que sucede a nuestros hermanos en el mundo.

Nombramos algunos en voz alta  

AGRADECEMOS todos los dones recibidos día tras día a lo largo del año 2016  

Señor, Dios nuestro, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.  
Gracias por la vida y el amor,
la salud, la enfermedad y la muerte.
Gracias por la creación, por el agua, el aire y el sol.
Gracias por la alegría y el dolor,
por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Gracias por la fe, la alegría, la esperanza y el amor.
Gracias por tu Palabra, la comunidad cristiana
y los sacramentos.
Gracias por tu Presencia en mi vida,
que me cuida, rodea, protege, sustenta.  
Te ofrezco lo que soy y lo que tengo. 
Te presento a mi familia, a mis amigos,  
a las personas que viven cerca de mí 
y a las que están lejos,
las que me dieron su mano
y las que me cerraron su puerta.
Aquellas con las que compartí la vida,
el trabajo, el dolor y la alegría.  
Señor, al finalizar el año quiero pedirte perdón
por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.
Perdón por la indiferencia hacia los que peor lo pasan.
Perdón por mi egocentrismo que me aísla de los hermanos.  
Pido tu ayuda para ser constante en la fe,
generoso en el amor
y valiente en las dificultades. Amén.      

2.  CAMINOS PARA EL AÑO NUEVO  

Estrenamos otro año. No viene vacío sino habitado por la presencia de Dios Amor y el cuidado de María, Madre. El Señor nos ofrece nueva vida, nuevas oportunidades, tiempo nuevo.

  • Año nuevo, tiempo de soñar, de no dejarnos robar la esperanza.
  • Año nuevo, camino con Jesús.
  • Año nuevo, con la presencia de José y María.
  • Año nuevo, con la Luz de la Palabra
  • Año nuevo, oportunidad para crear puentes de encuentro.
  • Año nuevo, con el don y la tarea de la paz.
  • Año nuevo, para aventurar la vida en los caminos del Evangelio.
  • Año nuevo, tiempo para orar: Señor, aquí está mi vida.
Padre, me pongo en tus manos, 
haz de mí lo que quieras, 
sea lo que sea,
te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo, 
lo acepto todo, 
con tal que tu voluntad se cumpla en mí, 
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Te confío mi alma, 
te la doy con todo el amor de que soy capaz, 
porque te amo.
Y necesito darme, 
ponerme en tus manos sin medida, 
con una infinita confianza, 
porque Tú eres mi Padre (Charles de Foucauld).

El papa Francisco nos señala un camino para el nuevo año:

«La no violencia: un estilo de política para la paz»

 “Al comienzo de este nuevo año formulo mis más sinceros deseos de paz para los pueblos y para las naciones del mundo, para los Jefes de Estado y de Gobierno, así como para los responsables de las comunidades religiosas y de los diversos sectores de la sociedad civil. Deseo la paz a cada hombre, mujer, niño y niña, a la vez que rezo para que la imagen y semejanza de Dios en cada persona nos permita reconocernos unos a otros como dones sagrados dotados de una inmensa dignidad. Especialmente en las situaciones de conflicto, respetemos su «dignidad más profunda y hagamos de la no violencia activa nuestro estilo de vida…  

Pido a Dios que se conformen a la no violencia nuestros sentimientos y valores personales más profundos. Que la caridad y la no violencia guíen el modo de tratarnos en las relaciones interpersonales, sociales e internacionales. Cuando las víctimas de la violencia vencen la tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles en los procesos no violentos de construcción de la paz. Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.  

La violencia no es la solución para nuestro mundo fragmentado. Responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a la emigración forzada y a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo. En el peor de los casos, lleva a la muerte física y espiritual de muchos, si no es de todos…  

La construcción de la paz mediante la no violencia activa es un elemento necesario y coherente del continuo esfuerzo de la Iglesia para limitar el uso de la fuerza por medio de las normas morales, a través de su participación en las instituciones internacionales y gracias también a la aportación competente de tantos cristianos en la elaboración de normativas a todos los niveles.  

Jesús mismo nos ofrece un «manual» de esta estrategia de construcción de la paz en el así llamado Discurso de la montaña. Las ocho bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica. Bienaventurados los mansos —dice Jesús—, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia…   María es Reina de la Paz. En el Nacimiento de su Hijo, los ángeles glorificaban a Dios deseando paz en la tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad (cf. Lc 2,14).  

Pidamos a la Virgen que sea ella quien nos guíe. «Todos deseamos la paz; muchas personas la construyen cada día con pequeños gestos; muchos sufren y soportan pacientemente la fatiga de intentar edificarla».  

En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común.

«Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con nuestra oración.

Todos podemos ser artesanos de la paz»

Texto completo :

(Mensaje para la celebración de la JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ, el 1 de enero de 2017)