Día 7º SIGNO DE PROTECCIÓN

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NUEVE DÍAS CON LA VIRGEN DEL CARMEN

  • Si la imagen de Dios se deteriora y hay que purificarla, si la imagen del hombre y de la mujer se nos vuelven borrosas y tenemos que limpiar nuestros ojos para verla bien, ¿no habrá que hacer lo mismo con el Escapulario?
  • El Escapulario, colocado al servicio de una ideología, la que sea, se niega a comunicarnos la belleza que lleva dentro, lo que significa. Solo en un clima de gratuidad y limpieza, deja de ser un arma arrojadiza de unos contra otros, para convertirse en un espejo que nos muestra el don de María y la tarea que se deriva de él.
  • Si no nos avergonzamos de necesitar ayuda en el camino cristiano, valoraremos el Escapulario. Si no hacemos de él un talismán o una forma barata de ganar el cielo, descubriremos que llevarlo implica un fuerte compromiso, que necesariamente tiene que llegar, como amor gratuito, a los que están cerca de nosotros.

PISTAS DE LUZ

El Escapulario evoca la protección continua de la Virgen. Protección en la vida y en el momento del paso de la muerte a la Vida, donde uno más solo y sin vida se encuentra. Es curioso que al final del camino tengamos que reconocer que somos frágiles, que podemos caer en la tentación de abandonar a Jesús. Es curioso, pero eso es lo que somos. Sobran las pretensiones de grandeza.

El Escapulario evoca también una devoción que no se limita a los fuegos artificiales de días señalados. Sería una pena que sólo quisiéramos disfrutar del sol o de la brisa tres o cuatro días al año. ¡Es tan hermosa la presencia constante de María!

El Escapulario es un hábito, lo que supone un estilo de vida, una opción por la santidad, alimentada por la oración y los sacramentos. Traducido todo en un compromiso de amor hacia todos, especialmente a los más pobres. 

INVOCACIÓN

María, revístenos de Jesús.