EL AMOR NO SE IRRITA

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LA ALEGRÍA DEL AMOR

«No te dejes vencer por el mal» (Rm 12,21). «No nos cansemos de hacer el bien» (Ga 6,9)… Nunca hay que terminar el día sin hacer las paces… La reacción interior ante una molestia que nos causen los demás debería
ser ante todo bendecir en el corazón, desear el bien del otro, pedir a Dios que lo libere y lo sane: «Responded con una bendición, porque para esto habéis sido llamados: para heredar una bendición» (1 P 3,9).
(Amoris Laetitia, 103-104)

  • Ayúdame, Señor, a terminar bien el día. ¡Se duerme tan mal con el enfado en el corazón! Que antes de cerrar los ojos para echarme en tus brazos amorosos de Padre-Madre, salga de mi corazón una bendición para las personas que peor me caen. 

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