El por qué del sufrimiento y el silencio de Dios

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Sufrimientos y cruces de nuestra humanidad 

Dios calla, aparentemente, y no ofrece ninguna respuesta a quienes buscamos razones o explicaciones, principalmente del sufrimiento del inocente. Ante las grandes catástrofes y males de nuestra sociedad seguimos preguntándonos, ¿dónde estarán las manos de Dios?

Dios no tiene la culpa de nuestros males, aunque según nosotros, deje morir a los niños, o permita que se cometan abusos, o no responda a nuestros ruegos... 

En el fondo es el amor incondicional por nosotros mismos lo que buscamos desesperadamente, las más de las veces a través de sucedáneos. Perdonarse a uno mismo – Perdonar a Dios. Ambas cosas son lo mismo. Y por ahí se empieza a caminar. Porque lo queramos o no, Dios está presente especialmente en los que sufren. No se ha ido de nuestras vidas ni nos ha abandonado. Por el contrario, ha tomado partido por el ser humano. El es amigo de la vida, no del sufrimiento y de la muerte...

Vivimos divididos. Hemos levantado muros para alejar a los que nos molestan por su color, lengua o religión. ..

Librar a la humanidad del hambre y la malnutrición requiere no sólo habilidades técnicas, “sino sobre todo un genuino espíritu de cooperación que una a todos los hombres y mujeres de buena voluntad”, exhorta Benedicto XVI...

Nuestra humanidad sufre casi siempre sin saber muy bien por qué. Lo malo de esta ignorancia, es que nos hemos contaminado por la indiferencia, la violencia y las desigualdades. El sufrimiento es causado, a veces, por la misma naturaleza, otras, es precisamente la misma persona quien se lo ocasiona voluntaria o involuntariamente. Otras veces es el hermano quien hace sufrir al otro. Hay cifras que nos hablan de injusticias, de hambre, de guerras, de muerte. 

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