5º Domingo de Pascua

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Lectura orante del Evangelio: Juan 13,31-35

“El amor es el documento de identidad del cristiano, es el único “documento” válido para ser reconocidos como discípulos de Jesús” (Papa Francisco).

‘Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él’.

Jesús se hizo el último de todos por compasión hacia el ser humano desvalido. Se despojó de su gloria para vestirse y vivir como nosotros. Mostró con su vida, con sus gestos y parábolas, el rostro del Padre, siempre compasivo y misericordioso. Salió cada mañana a invitar, a los que estaban en las cunetas del mundo, al banquete de bodas. Se hizo nuestro amigo y nos comunicó la gozada de Padre que tenemos. Hizo suyos nuestros fallos, curó nuestras heridas con su amor crucificado. Se atrevió a soñar un mundo nuevo con mucha ternura y compasión en sus entrañas. Embelleció nuestras vidas cansadas. Todo lo llenó de su pascua liberadora. Ahora es el momento de darle gloria con la gloria que él nos ha dado. Ahora es el momento de unirnos, con el corazón ensanchado, al Padre y al Espíritu y danzar para Jesús. Ahora es el momento de descubrir su gloria en nosotros, para gloria del Padre. Ahora es el momento de vestir de gloria y dignidad a los desnudos, de compartir el pan con los que pasan hambre, de dar visibilidad a los que no cuentan. ¡Ahora! Gloria a ti, Señor, Jesús.  

‘Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros’.

Jesús nos deja, para hoy, la alegría del amor, como don y tarea. Nos regala el don del Espíritu, que es la fantasía del amor, para que nos guíe a la verdad completa: al amor compasivo y misericordioso. ¿Nos atrevemos a vivir así? Dios es amor y se muestra como Dios amando con ternura. Nosotros, por puro don, somos amor; esta es nuestra identidad más profunda. Si nos amamos, Jesús está con nosotros. En un escenario de cansancio, el amor es riqueza de pensamiento, creación nueva, experiencia de Dios en esta hora, compasión ante todo sufrimiento. Gracias, Jesús, por la música del amor. 

‘Como yo os he amado’.

Nos acercamos a Jesús para mirar su corazón abierto y descubrir cómo nos ha amado. Jesús, el Amado, sale a buscarnos, se alegra cuando nos encuentra, goza alentando en nosotros las semillas de bondad que le recuerdan al Padre. Jesús ama dándose hasta el extremo para que tengamos vida; ama para levantar nuestra esperanza caída. Su amor, hecho servicio y lucha contra todo lo que deshumaniza y hace sufrir al ser humano, es digno de fe. Su amor alegra el corazón del Padre y el nuestro. Espíritu Santo, enséñanos a amar.   

‘La señal por la que conocerán que sois discípulos míos, será que os amáis unos a otros’.

La señal es el amor concreto que damos y recibimos. Nuestra mentalidad no nos lo pone fácil, pero solo el amor rompe la globalización de la indiferencia. Si hoy decidimos amar como Jesús, brillará la luz en la oscuridad y habrá alegría, los que sufren ya no sentirán solos. Jesús nos llama a extender por el mundo este perfume. Cuando amamos, nada se pierde, ningún pobre se pierde, ninguna dignidad humana queda pisoteada. No hay tiempo que perder: el amor nos espera. El amor es la lengua que todo el mundo entiende. Jesús, hemos conocido tu amor y hemos creído en él.

¡Feliz Pascua de Resurrección! CIPE – mayo 2019  

Documentación: Domingo quinto de Pascua Lectura orante del Evangelio: Juan 13,31-35