¿CREES EN EL PODER DE LA CRUZ?

FOTO

VIERNES SANTO 

PROPUESTA: Coge una cruz en tus manos. Contémplala despacio, sin prisa Bésala con respeto y agradecimiento  

MEDITACIÓN: Si crees en el poder de Cristo Crucificado, ¿qué harás al respecto?  

Cristo hoy muere por ti, por tus pecados, por todo aquello que te pesa, por lo que no entiendes, por lo que quitarías de tu pasado o de tu presente. Hoy entrégale en la Cruz una a una todas tus cosas, vacía tu mochila de piedras, ya no tienes que cargar con ello. Él quiere morir por todo lo que te mata, pero necesita tu libertad, necesita que le vayas entregando cada cosa, porque solo resucita aquello que se entrega a la Cruz del Señor: lo que entregas a Jesucristo, lo ama el Padre y, amándolo, lo resucita. Esto es resucitar. Unir el Amor de Dios con la pobreza del hombre, pero toda la pobreza del hombre.  

Cristo quiere morir en tus angustias, en tus miedos, en tu sufrimiento. Quiere dar la vida por ti, para que tú tengas vida. Ya no eres esclavo, eres hijo de Dios. Espíritu Santo, ven a nuestros corazones y llévalos a Cristo. Los queremos poner en Adoración ante Él para que su amor nos sane, nos fortalezca, nos consuele, y sea Cristo el centro de nuestro corazón y de nuestra vida.  

Te entregamos, Señor, todo lo que hasta este momento hemos cargado en nuestra vida, todo el peso que llevamos en nuestro interior. Queremos dejarlo clavado en tu Cruz. Te pedimos que sanes nuestra cabeza y nuestro corazón.  

Te entregamos el momento en el que fuimos concebidos; si fuimos deseados o no fuimos deseados, haznos entender que Tú siempre has deseado que naciésemos y que desde siempre nos has amado. Te entregamos nuestros primeros años de vida, todo aquello de lo que ni nos acordamos, pero que en nosotros fue dejando la huella del dolor: las veces que otros niños nos han hecho daño, nos han humillado, desplazado o rechazado... muéstranos cómo tú siempre estabas a nuestro lado.  

Te entregamos nuestra juventud, años de adolescencia, nuestras rebeldías, nuestras defensas, y algunas amistades que nos hicieron daño. Sánanos con tu misericordia en estos años de incertidumbre.

Te presentamos nuestros años de madurez y todas las veces que nos ha dolido crecer, todas las decisiones que hemos tomado, especialmente aquellas que claramente vemos que nos hemos equivocado, muéstranos que todo está bien hecho, pues Tú te sirves de todo para que ahora reconozcamos tu infinito amor. Te presentamos a nuestros padres y hermanos, las veces que hemos discutido y nos hemos hecho daño; restablece nuestros lazos de verdadera hermandad y unidad.  

Te presentamos nuestros trabajos, los compañeros y los jefes, los que están en contacto con nosotros. Te entregamos también la incomprensión que a veces experimentamos, los malentendidos, el egoísmo o envidia que a veces surge entre nosotros... danos, Señor, unos ojos nuevos para ver que tú les amas y muéstranos aquello bueno que tienen dentro.  

Te presentamos a todos los que conviven con nosotros, cuando nos han exigido más de lo que podíamos dar y no llegamos, cuando nos han hecho daño, cuando no nos sentimos amados... todas las situaciones en las que no podemos perdonar, te pedimos, Señor, que Tú nos sanes, y seas Tú quien ame y perdone a través nuestro.

Te presentamos nuestros cansancios, nuestros agobios, nuestra soledad y falta de sentido, y nuestra incapacidad de amar. Te presentamos a las personas que hemos querido y nos han dejado, sana nuestro dolor y pon tu paz.  

¡Muéstranos en esta noche Tu Amor! VIVE DE CRISTO   

Sor Mª Leticia González Solís, Dominica en el Convento de Lerma

Publicado en la Revista ORAR 261