¿ACASO SOY YO, SEÑOR?

FOTO

MIÉRCOLES SANTO 

Cuando nos preguntan con qué personaje del evangelio nos identificamos, es difícil, muy difícil que alguien responda que con Judas.  

El mal no es tan evidente como creemos y siempre aparece disfrazado de bien, por eso seguimos cayendo en su trampa una y otra vez, desde el Génesis hasta nuestros días, desde hoy hasta el fin de los tiempos...  

Cuando contemplé la última cena de Venancio Blanco me sorprendió ver a Judas separado de la escultura principal donde está Jesús con los demás. Judas les da la espalda y se va custodiando con todo su cuerpo aquellas treinta monedas que le habían dado por Jesús.  

Los discípulos habían preparado juntos la cena de Pascua mientras Judas, solo, buscaba el momento de entregar a Jesús, en realidad ya lo había entregado...  

¿Acaso soy yo, Señor?  

Cuántas veces nosotros ponemos mil disculpas a la hora de compartir, cuantas veces es más importante custodiar lo mío que construir un NOSOTROS solidario. Cuantas veces renunciamos al amor fraterno por unas pocas monedas y se rompen las familias por una herencia. Cuantas veces actúo custodiando lo mío con todo afán y dando la espalda a un NOSOTROS ETERNO porque se acabará lo que tenemos pero permanecerá el AMOR...  

¿Somos capaces de reconocer la cruda realidad? ¿O es demasiado dura? Judas no esperó el perdón ¿por qué? Siempre me lo he preguntado. Jesús no le condenó, ni siquiera le culpó, a nosotros tampoco...  

Estamos en el año de la Misericordia para recordar que hagamos lo que hagamos, demos la espalda a quien se la demos y optemos cuantas veces lo hagamos por el dios “euro” antes que por el hermano, siempre habrá una oportunidad para “volver a casa” aunque solo sea por el hambre de AMOR que nos corroe las entrañas...  

Señor, ayúdame a descubrir mi sombra para que crezca mi hambre de Luz.  

Señor, ayúdame a mirar a tantos Judas con cariño como deseo que me miren a mí porque yo también soy Judas muchas más veces de lo que imagino.  

Señor, es muy grande mi pecado pero sé que tu Amor siempre es mayor.  

Dejaré mi “equipaje” a un lado, para tener bien abiertas las manos y el corazón lleno de AMOR...  

Canta conmigo, estamos de Fiesta...  

Maribel Briones, madre de familia, contemplativa por los caminos de la vida 

Publicado en la Revista ORAR 261