“BENDITO el que viene en nombre del SEÑOR”

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DOMINGO DE RAMOS 

La bendición es la actitud más noble que brota del corazón del creyente ante la grandeza de Dios. Por eso, nuestra experiencia religiosa queda empobrecida y desvirtuada cuando de nuestros corazones no brota la bendición, la alabanza y la acción de gracias a Dios, fuente y origen de todo bien.  

Esta es nuestra vocación y nuestra tarea en las comunidades contemplativas: permanecer día y noche bendiciendo, alabando y dando gracias a Dios por su Bondad insondable y su Misericordia hacia todos. También en nuestros tiempos, el Padre del cielo sigue conduciendo la historia apasionante de sus hijos e hijas hacia la salvación definitiva.  

Por eso, en esta Semana Santa nos uniremos de manera especial a las comunidades cristianas para bendecir al Dios que, encarnado en Jesús crucificado, nos ha revelado su Amor Redentor. Desde esta comunidad benedictina de Palacios de Benaver te sugerimos cinco actitudes para vivir estos días.    

- Procura crear en tu entorno un clima de mayor recogimiento, deja a un lado tus ocupaciones y preocupaciones, haz silencio interior, descálzate, vas a pisar lugar sagrado, abre tu corazón al misterio que celebramos y bendice a ese Dios que en Cristo crucificado “está reconciliando al mundo consigo y no teniendo en cuenta las transgresiones de los hombres”.

  • Acompaña a Cristo en su dolor. Mira al Crucificado despertando en ti la responsabilidad, la defensa, la solidaridad, la intercesión y la ayuda a quienes viven sufriendo. No es posible levantar nuestros ojos al Crucificado sin recordar que Dios sigue sufriendo en todos los crucificados de nuestros días.
  • Reaviva en ti la actitud y el compromiso de vivir ayudando y sirviendo a cuantos necesitados encuentres en tu camino.
  • Prepara tu corazón para acercarte a besar al Crucificado en la liturgia del Viernes santo. ¿Qué quieres poner en tu beso? ¿Agradecimiento? ¿Amor? ¿Arrepentimiento? ¿Petición de perdón?
  • Disponte a celebrar la Pascua, a “resucitar” con Cristo, resucitando a una vida nueva. El resucitado está en tus lágrimas como consuelo permanente. Está en tus debilidades como fuerza que te sostiene. Está en tus errores y pecados como misericordia que te perdona. Estará también en tu muerte como vida que triunfa cuando parece extinguirse. Él es tu verdadera esperanza.  

Madres Benedictinas. Palacios de Benaver (Burgos) 

Publicado en la Revista ORAR 261