El gozo de Dios es darnos el Reino

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 “Venid vosotros, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo” (Mt 25,34).

“Hay muy poca gente que ame los paisajes que no existen”  (Fernando Pessoa), que quiera ir a tierras no sabidas, por caminos no sabidos.

“Cuando cesan los ruidos, comienza la canción del corazón. Se desatan las lenguas del Espíritu y Dios es cercanía en viva voz” (Carmen Cañada).

“Todo lo que se puede  en esta canción decir es menor de lo que hay, porque la transformación del alma en Dios es indecible… El alma está hecha Dios de Dios” (LB 3,8). Los caminos de Dios son asimétricos.  

 1.- Cuando sientes que Dios te ama

¡Oh lámparas de fuego!

El mensaje del reino, anunciado por Jesús, debió de ser algo muy sencillo, porque la gente más sencilla del pueblo lo entendía a la primera, mientras que los sabios y entendidos se quedaban sin entenderlo (cf Lc 10,21-22). La actuación del Espíritu la perciben los que, desde la pobreza, han cultivado el deseo, porque el deseo es la antesala del encuentro; la sed pone en camino hacia el manantial.

No basta con saber que Dios es bueno, hace falta experimentar esa bondad. El abbé Piérre, fundador de los traperos de Emaús, decía que él guardaba en su memoria de creyente tres cosas: Dios es amor, Dios me ama a mí, y Dios me regala el día de hoy para responder a su amor amándole a El y a los demás.

Cuando la persona es consciente de que todo lo recibe de Dios, se le desata la lengua para la alabanza; eso le pasó a Zacarías (cf Lc 1,67-79). Porque “a quien poco se le perdona, poco amor muestra” (Lc 7,47) y “si no conocemos que recibimos no nos despertamos a amar” (Santa Teresa). La persona se cura cuando agradece, cuando ama; en aprender a recibir está todo nuestro bien. Lo más bello en la vida es siempre gratuito. Dios es fuente que no engaña, luz que vuelve mediodía todas las oscuridades, agua que convierte la tierra en huerto regado (cf Is 58,9-14). Todo lo que la persona recibe de Dios está envuelto en amor y provoca “calor de amor para poder dar luz y amor al que las esclareció y enamoró” (LB 3,1). Dios es amigo de dar, de darse. Este es su gozo. “Porque el verdadero amante entonces está contento, cuando todo lo que él es en sí y vale y tiene y recibe lo emplea en el amado; y cuanto más en ello es, tanto más gusto recibe en darlo” (LB 3,1). A Dios no se le queda nada entre las manos, todo lo da.

El ser humano, que ha abierto su tienda a Dios, ve cómo ahora Dios se comunica amigable y amorosamente con él y lo deja enriquecido. Y cuando Dios tiene a bien comunicar sus bienes, cada uno de sus dones “es una lámpara que luce al alma y da calor de amor” (LB 3,2). “Se les aparecieron una lenguas como de fuego que se repartieron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse” (Hch 2,3-4). “Dios es lámpara de omnipotencia, lámpara de sabiduría, lámpara de bondad, lámpara de justicia y de fortaleza, y de misericordia…” (LB 3,3). Así comunica su amor, así comunica el Padre el reino al pequeño rebaño (cf Lc 12,32).

 2.- Luces y sombras

 3.- Tareas para el camino

Sigue el texto en la Ficha 6

Documentación: Ficha 6. EL GOZO DE DIOS ES DARNOS EL REINO