TERESA DE JESÚS: PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

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El día 15 de octubre se clausuró el V Centenario del Nacimiento de Teresa.

 Muchas personas han vuelto los ojos durante este año para mirar a Teresa de Jesús. Seguramente tú, que lees este artículo, también lo has hecho. Es hora de dar gracias. A Teresa bastaba que le dieran una sardina para que le brotara el agradecimiento. Ojalá que la palabra limpia que nos salga a nosotros del corazón sea: “Gracias, Señor. Gracias, Teresa”.

¿Por qué Santa Teresa sigue siendo un personaje vivo en la memoria del pueblo creyente y en la experiencia de los caminos del Espíritu? Porque tiene a Dios.  

Teresa es arte, es hermosura. Teresa es canto, es diálogo entre pueblos. Teresa es desafío para una vida nueva, es encuentro con Dios. Teresa es mujer liberada y liberadora, es buscadora incansable de la dignidad humana. Teresa es de Jesús.

Teresa es patrimonio de la humanidad, reconocida por los pueblos y las gentes que se acercan a ella. Ha tocado lo humano de tal manera que lo ha universalizado. Teresa es doctora de todos, porque enseña a poner los ojos en Jesús y a descubrirnos mirados por Él.

Teresa no se ha ido, sigue recorriendo nuestros caminos, nos da la alegría y esperanza que surgen del sabernos acompañados por el Dios de la vida, el que mira nuestras flaquezas con misericordia.

Santa Teresa nos pertenece a todos. Pertenece a cualquier persona que quiera darle cabida en su casa, que quiera acogerla y escucharla. Se escapa de las murallas para decir a cada persona una palabra de aliento, de amistad, de Dios. Quien percibe la belleza de su corazón descubre cómo queda, a su vez, engolosinado para cultivar la oración interior con Quien sabemos nos ama.

Teresa es al mismo tiempo sublime y concreta, ensimismada en Dios y atenta a los signos del tiempo, con gran capacidad de comunicación y a la vez amante de la soledad, sumergida en las batallas de cada día y con el corazón anhelante de vida eterna, muy de Dios y muy humana.

Si escribió y llevó consigo esas palabras que todos conocemos: “Nada te turbe, nada te espante” fue porque necesitó decírselas a sí misma muchas veces, hasta decir confiadamente también: “Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios es basta”.

Al terminar este año, Teresa te regala su gran pasión: Mira con atención a Jesús dentro de ti, pon los ojos en Él, practica la oración interior que consiste en mirar a Jesús dentro de ti. Día tras día. “No os pido más que le miréis” (Camino de Perfección 26,3). Y cada vez que Jesús nos mira es un milagro.   Amigos y amigas. Gracias de todo corazón. “Juntos andemos”, porque “es tiempo de caminar” y de ser “amigos fuertes de Dios”.

Pedro Tomás Navajas, carmelita