Evangelio en la Semana Santa

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LUNES SANTO: LA GRATUIDAD EN LOS LÍMITES 

Nos acercamos a la Hora de la Salvación. “Seis días antes de la Pascua”, Jesús va a Betania, la casa de la vida y de la amistad. Una mujer, sensible y valiente, desea aliviar el dolor de Jesús y lo unge con ternura, anticipa su Pascua. En los límites del ser humano, cuando éste es solo un despojo, viene a su encuentro la sorprendente gratuidad. Una mujer, con los ojos del corazón limpios para la ternura, atenta a los signos que hay a su alrededor, se adelante y besa. El gesto de María de Betania abre caminos para aliviar la fragilidad de la humanidad doliente.           

“María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume” (Jn 12, 3)  

Esta mujer del Evangelio de Juan “presiente” la “entrega” de Jesús y responde, derrochando sin cálculo, amor de compasión, de lágrimas y perfume. El perfume, guardado para un momento especial, lo derrama en esta “Hora” cargada de amor silencioso y entregado. Todos quedan envueltos en este aroma de belleza incalculable, sorprendidos por un gesto de cariño que les desconcierta y extraña.  

“Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor” (Salmo 26,13-14).  

Oración:

Llena mi vasija con tu perfume, Señor,
para que yo lo pueda derramar por los caminos.  

MARTES SANTO: LA ENTREGA HASTA EL EXTREMO   

La traición de Judas y la negación de Pedro, dos testigos del reino anunciado en las aldeas de Galilea, parecen llevar al fracaso toda la entrega de Jesús. Sin embargo, el Plan del Padre, aceptado por Jesús, llegará a su plenitud en el amor entregado libremente, que da la vida y capacita al ser humano para amar sin límites. El grano de trigo, sembrado en la tierra, dará fruto abundante.  

“Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar… Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado… Lo que tienes que hacer hazlo enseguida… Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él” (Jn 13, 21.26.27.31).  

Jesús revela, en los gestos de la última cena, la calidad de su amor. El amor de Jesús es un amor que: respeta la libertad del discípulo que va a entregarle, no lo delata delante de sus compañeros; ofrece amistad y libertad en el pan roto y entregado; regala vida, verdad, relación humana, filiación divina; es más fuerte que el odio mortal de sus enemigos  

“Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas” (Salmo 70,15.17)  

Oración: 

Tu entrega, Señor, me sobrecoge.
Tu amor hasta el final deja al descubierto mi pecado.
Hoy quiero acoger tu amor, agradecer tu vida,
comprometerme contigo en el camino. 
Asegúrame, Señor, tu presencia,
y con mi vida te diré que te amo.    

MIÉRCOLES SANTO: AUNQUE ES DE NOCHE  

La celebración de la Pascua Judía se aproxima. Los discípulos se juntan, preguntan,  preparan la cena, esperan... Judas, que ya ha negociado la venta del Amigo, acecha ahora la coyuntura propicia para consumar su acción.  

“Mi momento está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos” (Mt 26, 19).        

Jesús se pone a la mesa, anuncia una traición. La crisis se palpa en el ambiente; es noche oscura. Sería el momento de huir, de darse media vuelta. Pero Jesús vence la crisis en una cena, donde parte y reparte el pan con los que siempre serán sus amigos.  El vino nuevo, guardado en los odres nuevos del reino, se entrega para liberar de toda esclavitud al ser humano. La Nueva Alianza, como un arco iris, se abre paso en medio de la noche.  

“Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos” (Salmo 68, 33-34).  

Oración:

Con todos los pueblos de la tierra cruzamos el mar Rojo,
dejamos atrás al enemigo.
Tu Pascua nos sostiene,
nos alegra en medio de las pruebas.
Y si caemos, de nuevo nos das la mano.
Eres único, Señor, Amigo verdadero. 
¡Juntos andemos, Señor!  

2 de abril: JUEVES SANTO: DERROCHE DE DONES  

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1).  

 “Ha llegado la Hora” de la Pascua, la hora del amor, que se compromete hasta el extremo. Otro gesto desconcertante de Jesús, otro más, rompe todos los esquemas, abre los ojos de esa nueva humanidad que está naciendo. Jesús se levanta de la mesa, se quita el manto, toma la toalla, lava y seca los pies de los discípulos, dialoga, explica lo que hace e invita a realizar lo que él ha hecho.

“Haced esto en memoria mía”. ¡Qué palabras tan bellas de Jesús! ¡Qué palabras tan comprometidas! ¡Qué palabras tan cargadas de futuro! Jesús está en medio de todos como el que sirve.  

“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre” ( Salmo 115, 18)  

Oración:

Dios lleno de amor,  
asombrados ante tanto derroche de amor,
nos ponemos en tu presencia para adorarte
y darte gracias por tu entrega sin límites.
Sabemos que, si acogemos tu amor,
seremos un don
para los más excluidos de palabra, sitio, tarea.  

3 de abril: VIERNES SANTO: EL AMOR SIN MEDIDA  

“Está cumplido” (Jn 19,30).  

Jesús se ha entregado por entero. Su última palabra es de triunfo. Recuerda hoy cómo colaboras tú en la tarea de anunciar a todos el amor de Dios. Di cada noche al Señor: “Está cumplido” y duerme confiadamente en él.  

Al acabar cada día, te diré mi Dios, amén.  

Oración        

Jesús, me postro ante tu cruz.        
En ella veo a todos los crucificados de este mundo:        
los que sufren violencia,        
los que están empobrecidos, deshumanizados,        
los que padecen enfermedades incurables,        
soledad, abandono, marginación.        
Dame valentía y creatividad        
para trabajar por un mundo más humano.        
Abre mi vida a la ternura entrañable,        
a la solidaridad compasiva. Amén.  

4 de abril: SÁBADO SANTO: EL AMOR SIEMPRE ESPERA  

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado” (Lc 24,5-6).  

Busca a Jesús en la vida. El está vivo. Pon algún símbolo que hable de vida en los lugares donde te vas a mover hoy. Cuando respiro, te siento, Jesús, Cuando amo, te encuentro, mi Señor.    

Oración        

Déjame estar contigo, María de la Soledad.        
Sin decir nada, María del Silencio.        
A la espera de Jesús, María de la Esperanza. 

Documentación: EL EVANGELIO EN SEMANA SANTA