CINCO HUELLAS POR DONDE CAMINAR

FOTO

Teresa de Jesús, cuyo centenario de su nacimiento (1515-2015) estamos celebrando, vivió en Burgos cinco meses del último año de su vida (de enero a junio de 1582). Llegó a Burgos el 26 de enero, día de la conversión de San Pablo.

Su venida y estancia, y la fundación del último convento llenó de alegría “a toda la ciudad” (F 31,45), “se holgaban de que fuese venida” (F 31,19). Los ministriles, músicos con instrumentos de viento, vinieron a solemnizar la inauguración de la nueva comunidad contemplativa, sin que nadie los llamara (F 31,45). También los burgaleses entraron en el corazón de la Madre Teresa; los elogia con estas palabras: “Es para alabar a nuestro Señor de la gran caridad de este lugar… Siempre había yo oído loar la caridad de esta ciudad, mas no pensé llegaba a tanto. Unos favorecían a unos, otros a otros” (F 31,13).

Son muchas las perlas que nos dejó santa Teresa de su paso por Burgos. En cada línea del relato que hace en el libro de las Fundaciones, destaca la confianza en Dios con que vivió los acontecimientos favorables y, también, los contrarios. Pero, puestos a destacar, queremos hoy poner sobre el candelero cinco palabras de Jesús que la madre Teresa escuchó, guardó en el corazón y llevó por los caminos.

Son cinco huellas en las que podemos poner nuestros pies para seguir a Jesús y anunciar el Evangelio, compartiendo nuestros panes con los pobres. 

“El mismo soy. No dejes de hacer esta fundación” (F 31,4).

-  Jesús nos llama para enviarnos a realizar el proyecto del Reino.

-  No estamos solos. Caminamos como Iglesia. Y el Señor está siempre con nosotros.

“No hagas caso de esos fríos, que Yo soy la verdadera calor" (F 31,11).

-  Con Jesús todos nuestros “peros” son naderías.

-  Los miedos llaman a nuestra puerta; si sale la fe en Jesús a abrir desaparecen.  

“Ahora Teresa, ten fuerte” (F 31,26).

-  Frente a todo desaliento en la misión, Jesús nos regala su fortaleza. 

-  Unidos a la fuerza de Jesús, podemos, incluso, presumir de nuestra debilidad.  

“¿En dineros te detienes?” (F 31,36).

-  No es tiempo de mirar atrás, ni de contar lamentos.

-  Es tiempo de caminar con esperanza en la comunión, con alegría y libertad.  

“¿En qué piensas? Que ya esto está acabado. Bien te puedes ir... ” (F 31,49).

-  Salir a las periferias, sin adueñarnos de las cosas, sin apropiarnos de las personas, ligeros de equipaje, libres, aventurando la vida.

-  Con la pasión misionera en el corazón. Hay muchos pobres que están esperando el pan nuestro. Hay muchos enfermos que aguardan gestos de ternura. Hay mucho sinsentido que hay que sanar con la alegría. Buen camino.          

Este vídeo narra la huella de Teresa en Burgos