María y Teresa por los caminos del Amor

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1.   PRESENTACIÓN: LOS CIMIENTOS DE UNA VIDA        

(Imagen de María y Teresa, con fondo de Nazaret-Ávila).  

María: Buenas noches a todos los que os habéis reunido aquí para orar, para buscar los caminos del amor, de la alegría del compartir, de vivir la fraternidad. Gracias por hacerme presente aquí, como una orante más. Soy María, nací en un pueblo de Galilea, llamado Nazaret. Mis padres fueron Joaquín y Ana. Ellos me enseñaron con el testimonio de su vida la Ley del Señor. Crecí junto a las gentes de mi pueblo. Mi vida fue humilde, sencilla, haciendo las tareas que me correspondían. A la edad de tomar marido me presentaron a José, un hombre bueno y fiel a los mandatos del Señor.  

Texto bíblico: “Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad  de Galilea, llamada Nazaret”.  

Teresa: Estos días estáis hablando mucho de mí y estáis celebrando el V Centenario de mi Nacimiento. Como ya sabéis, nací un 28 de marzo de 1515 en Ávila. Mis padres se llamaban Beatriz de Ahumada y Alonso Sánchez de Cepeda. Mi madre murió cuando yo tenía 12 años. Decidí entonces acogerme a la protección maternal de la Virgen María. Ella y su esposo José me acompañaron siempre.  

Texto: “Acuérdome que cuando murió mi madre quedé yo de edad de doce años, poco menos. Como yo comencé a entender lo que había perdido, afligida fuime a una imagen de nuestra Señora y supliquéla  fuese mi madre, con muchas lágrimas. Paréceme que aunque se hizo con simpleza que me ha valido; porque conocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a ella y, en fin, me ha tornado a sí” (V 1,7).  

Dinámica: ¿Cómo te diriges a la Virgen en este momento de tu vida? (Exprésalo brevemente en voz alta)  

Canto: Tú eres Madre  

2.   LOS CAMINOS QUE SE ABREN (Imagen: un camino, dos personajes)  

María: En mi vida pasó algo maravilloso que me sobrecogió y cambió todo lo que hasta entonces había vivido. El ángel Gabriel fue el mensajero de una gran noticia. Todo se iluminó, el gozo se desbordó dentro de mí, pero también el miedo a aquello, que yo no comprendía, me invadió. En ese momento me puse en manos de Dios y todo se volvió paz. Mi pequeñez descansó en sus manos, y sentí que su ternura me envolvía.  

Texto bíblico: “Y entrando el ángel le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios” (Lc 1,28-30)  

Teresa: Después de la muerte de mi madre estaba como perdida. Mi padre, que me tenía mucho amor, me envió al convento de las Agustinas. Allí, por medio de una monja de la que me hice amiga, nuestro Señor me dio luz. Ella me dijo que se había entregado al Señor cuando oyó que “muchos son los llamados y pocos los escogidos”. Más tarde, y ya con el deseo de ser monja, ingresé en el convento carmelita de la Encarnación. Allí tomé el hábito, a los pocos meses enfermé y tuve que salir a curarme. A mi vuelta, y después de mi mejora, pasó un tiempo en que yo no vivía auténtica oración, y yo seguía buscando. “Deseaba vivir, que bien entendía que no vivía, sino que peleaba con una sombra de muerte”. Y el Señor dio luz a mi alma. Ante la imagen de un Cristo muy llagado llegó mi conversión.  

Texto:Pues ya andaba mi alma muy cansada y, aunque quería, no la dejaban descansar las ruines costumbres que tenía. Acaecióme que entrando un día en el oratorio, vi una imagen que habían traído allí a guardar… Era de Cristo muy llagado… fue tanto lo que sentí… que el corazón parecía se me partía…y arrojéme cabe Él con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle” (V 9, 1).   Canto: Hágase en mí  

3.   LEVANTARSE Y PONERSE EN CAMINO (Imagen María y Teresa, y en medio Jesús)  

María: Después de la gran noticia, me puse en camino para contar las maravillas que Dios había hecho en mí. Me fui a visitar a mi prima Isabel, ella también tenía buenas nuevas para mí. Se produjo un encuentro muy gozoso entre las dos. Dios se había hecho presente en nuestras vidas y la felicidad fue inmensa. Y así desde la sencillez, la paz y la verdad, Dios comenzó con nosotras una bonita historia de salvación.  

Texto bíblico: “En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1,35-40).  

Teresa: Tras recibir una gracia mística, conocida como transverberación, decidí salir, ponerme en camino, para fundar un carmelo reformado, mi “primer palomarcito”.  Agradezco la presencia de María y su esposo José. En todo momento sentí su presencia en medio de los trabajos sufridos a causa de la fundación  de este nuevo monasterio.  

Texto: “Habiendo un día comulgado, mandóme mucho Su Majestad lo procurase con todas mis fuerzas, haciéndome grandes promesas de que no se dejaría de hacer el monasterio, y que se serviría mucho en él, y que se llamase San José y que a la una puerta nos guardaría él, y nuestra Señora la otra y que Cristo andaría con nosotras, y que sería una estrella que diese de sí gran resplandor” (V 32,11).  

Canto: Se levantó María y se puso en camino hacia la montaña  

4.   LA META DEL CAMINO: EL AMOR (Se expone el Santísimo)  

María: El nacimiento de mi hijo Jesús, en un pesebre, la adoración de los pastores y los magos, la vida cotidiana en Nazaret junto a Jesús fue un constante asombro para mí. Seguirle por los caminos y ver cómo se acercaba a la gente y les hablaba del Reino, cómo les enseñaba y curaba de sus dolencias, cómo daba su vida por todos… todo lo fui guardando en el corazón. Cuántas veces lo contemplé como madre, cuántas veces me quedé en silencio dejando que hiciera la voluntad de su Padre.  

Texto: “Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón” (Lc 2,51).  

Teresa: En tiempos de sequedad, de dudas e incertidumbre, abandoné la oración… pero volví a ella. ¡Qué gran bien es el tratar con Dios! Tener esa relación personal con Él, fue el motor de mi vida.  

Texto: “No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (V 8, 5). “No os pido ahora que penséis en Él, ni que saquéis muchos conceptos… mirad que no está aguardando otra cosa, como dice a la esposa, sino que le miremos” (C 26,3). “Mira que te mira” (V 13, 22).

Dinámica: María y Teresa nos invitan a mirar, a contemplar al Amor, a quedarnos en silencio adorando el Misterio.  

Canto: Solo, solo amor da valor a las cosas el amor. El mirar de Dios es amar  

5.   MIRANDO EL CAMINO DE LA VIDA  

María: Un día le oí a mi hijo decir al pueblo judío que tenía muchísimos mandamientos y que solo dos son los más importantes: amar al Señor y amar al prójimo. Entonces, como ahora, para vosotros y el mundo que os rodea, siguen siendo de total actualidad. Eso os pido: que los cumpláis y que pongáis Amor en vuestra vida. Estad atentos a las necesidades de los que viven cerca de vosotros. Acercaos a los que sufren por la enfermedad. Trabajad por la paz. Denunciad la explotación, la injusticia. Acompañaos unos a otros en la soledad. Compadeceos de los que sufren, no tengáis miedo de la ternura.  

Texto: “Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada” (Lc 1,52).  

Teresa: Orar no consiste en hablar mucho, sino en amar mucho. Ya veis la gran empresa que pretendemos ganar. Debemos amarnos mucho los unos a los otros, no hay cosa que no se perdonen los que se aman.  

Texto: “Aquí todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han de querer, todas se han de ayudar” (C 4, 7).  

Dinámica: Os invito a poner a los pies de María todas aquellas situaciones personales o lejanas que queremos que queden bajo su protección. Ella las pondrá ante su Hijo. Él nos mantendrá en la fe, la esperanza y la alegría. La civilización del Amor es posible hoy. (Se pueden escribir y ponerlo todo a los pies de María).  

Canto: Solo, solo amor da valor a las cosas el amor (Susurrando mientras ponemos las necesidades a los pies de María)  

Bendición con el Santísimo.  

Canto final: El Magníficat.

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Documentación: MARÍA Y TERESA POR LOS CAMINOS DEL AMOR. Vigilia de la Inmaculada