TERESA DE JESÚS: LOS POBRES

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Cuando resuenan las palabras fuertes y comprometedoras de Jesús: “Cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40), cuando sigue vivo el grito del papa Francisco: “¡Cómo me gustaría una iglesia pobre, para los pobres!”, y cuando nuestra Iglesia diocesana anda empeñada en despertar sensibilidades para solidarizarnos con los más pobres, traemos el testimonio de Teresa de Jesús con los pobres.  

Jesús, pobre. Para Teresa, la humanidad de Jesús es la máxima referencia, “mirando su vida es el mejor modelo… ¿qué más queremos de un tan buen amigo al lado?” (V 22,7). Teresa de Jesús nos invita a “mirar a Cristo en la cruz pobre y desnudo” (V 35,3) y a “parecernos en algo a nuestro Rey, que no tuvo casa, sino en el portal de Belén adonde nació, y la cruz adonde murió” (C 2,9). Los más golpeados por la crisis necesitan ver en nosotros “siquiera un dibujo de lo que pasó Cristo” (V 27,15) para seguir teniendo esperanza.

Teresa, pobre. Teresa de Jesús, junto con sus hermanas carmelitas, como alternativa de seguimiento de Jesús, hizo opción por la pobreza, como las primeras comunidades cristianas. En una de sus cartas firman así: “Las pobres hermanas de San José” (Ct 3), y estarán sobre aviso para que la pobreza sea real y verdadera. Llena de gozo por el señorío que trae la pobreza, exulta: “La verdadera pobreza trae una honraza consigo que no hay quien la sufra” (C 2,6).

Sensibilidad hacia los pobres. Este es el testimonio de Teresa de Jesús: “Paréceme tengo mucha más piedad de los pobres que  antes solía. Entiendo yo una lástima grande y deseo de remediarlos, que, si mirase a mi voluntad, les daría lo que traigo vestido. Ningún asco tengo de ellos, aunque los trate y llegue a las manos. Y este veo es ahora don dado de Dios… Bien conocida mejoría siento en esto” (R 2,4). Y se atreve a gritar: “No miran que aquellos bienes no son suyos, sino que se los dio el Señor como a mayordomos suyos para que partan a los pobres” (Cp 2,8), “siempre procurad servir a Dios, de manera que no comáis lo que es de los pobres” (Cp 2,10). 

Lo que destaca de las personas. Una de las cosas que más valora Teresa de Jesús en las personas es que sean amigos de los pobres. “Era de mucha caridad con los pobres” (V 1,1), dice de su padre. De Hernando de Matanza, responsable del hospital de la Concepción, dice: “Nos hacía mucha caridad, y él la tiene con todos, que hace mucho por los pobres” (F 31,28). ¿Y de la ciudad de Burgos? ¿Qué dijo Teresa? Nada menos que esto: “Para alabar a nuestro Señor de la gran caridad de este lugar… Siempre había yo oído loar la caridad de esta ciudad, mas no pensé llegaba a tanto. Unos favorecían a unos, otros a otros” (F 31,13). ¡Todo un desafío para nosotros!