Santa Teresa y el hecho diferencial cristiano

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 Daniel de Pablo Maroto,                                                                       

Carmelita Descalzo. “La Santa”              

El título me lo sugiere el lenguaje de algunos políticos de nuestro tiempo que andan a la búsqueda de la propia “identidad” de los pueblos insistiendo en lo “diferente” cuando hay tantas cosas que tenemos los humanos en común. Referido a santa Teresa, lo “propio” suyo, lo personal -su familia, su condición social, su cultura humana, su ser de mujer, su pertenencia a la raza judía y otras condiciones individualizantes-, cuenta poco en el conjunto de su personalidad. Si hay algo que la “especifica” y cualifica en lo más profundo del ser es lo “cristiano”. Siendo cristiana, se hizo “santa”, no por el hecho de estar bautizada ni aceptar las creencias del cristianismo, ni siquiera por cumplir su moral y practicar su culto, sino porque Dios la eligió y la predestinó a ser imagen de Cristo.            

Si hoy recordamos a Teresa de Jesús, Teresa de Ávila; si turistas y peregrinos la visitan en el lugar de su nacimiento, Ávila, y de su muerte, Alba de Tormes, no es por el sustantivo, Teresa-mujer, hija y nieta de judíos, abulense, española, escritora, etc., sino por el adjetivo calificativo, la “Santa”, reconocido oficialmente por la Iglesia en 1614 (beatificación) y 1622 (canonización). Pero lo “santo” no le pertenece a Teresa como una propiedad heredada de la familia o conseguida por propios méritos, sino que es un don gratuito del Espíritu Santo, como ella reconoce permanentemente en sus Obras escritas...

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Documentación: SANTA TERESA Y EL HECHO DIFERENCIAL CRISTIANO