CANTAR LA SALVE CON SANTA TERESA DE JESÚS

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 Himno del Centenario.  MAESTRA DE LA LUZ. 

Procesión con la imagen de Santa Teresa.

Teresa de Jesús,
doctora de la Iglesia,
maestra de la luz,
centella del amor,
enséñanos la senda
por la que caminaste
con alma enamorada,
buscando en ti al Señor   

El próximo día 15 dará comienza el V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Nosotros nos hemos reunido esta tarde para cantar con ella la Salve a la Virgen del Carmen.  

Es una gran alegría caminar con Teresa de Jesús, la mujer que supo comunicarse con el arriero que guiaba el carro en sus andanzas por la geografía española y con el rey que gobernaba nuevos mundos, con las gentes sencillas y con los obispos y teólogos, con humildes criaturas como el agua y la hormiga y con Dios el dador de todo bien.  

Santa Teresa de Jesús, que solo quería presumir de la misericordia del Señor, nos invita a mirar a la Virgen, porque no es pequeña misericordia del Señor la que nos ha hecho dándonos a su Madre, la que vuelve a nosotros esos sus ojos misericordiosos.  

La vida de Teresa de Jesús siempre estuvo encaminada hacia María, la Señora, la Madre de Jesús y nuestra.  

  • Su madre Beatriz inculcó, desde la cuna, a Teresa y a sus hermanos el amor a la Virgen.  
    • “Con el cuidado que mi madre tenía de hacernos rezar y ponernos en ser devotos de nuestra Señora y de algunos santos” (Vida 1,1). “Procuraba soledad para rezar mis devociones, que eran hartas, en especial el rosario, de que mi madre era muy devota, y así nos hacía serlo” (Vida 1,6)  
  • En un momento de extremo dolor, Teresa salió de la muralla de Ávila y sus pies se encaminaron hacia la Virgen de la Caridad.  
    • “Acuérdome que cuando murió mi madre quedé yo de edad de doce años, poco menos. Como yo comencé a entender lo que había perdido, afligida fuime a una imagen de nuestra Señora y supliquéla fuese mi madre, con muchas lágrimas. Paréceme que, aunque se hizo con simpleza, que me ha valido; porque conocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a ella y, en fin, me ha tornado a sí” (Vida 1,7).   
  • Estamos aquí para cantar la Salve a la Virgen: un pequeño detalle de amor hacia la Madre.  
    • “Gran cosa es lo que agrada a nuestro Señor cualquier servicio que se haga a su Madre, y grande es su misericordia” (Fundaciones 10,5). “Nosotras nos alegramos de poder en algo servir a nuestra Madre y Señora y Patrona” (Fundaciones 29,23)  
  • María nunca está lejos de nosotros, es nuestra Madre en el camino de la fe en estos tiempos recios que nos toca vivir.  
    • “Las que quieran ser (amigas de Jesús) han menester acudir a menudo, como pudieren, a Su Majestad, tomar a su bendita Madre por intercesora” (1M2,12).  
  • Teresa de Jesús nos recuerda que la verdadera devoción a la Virgen consiste en imitarla, en parecernos cada vez más a ella.
    •   “Parezcámonos en alguna cosita a esa sacratísima Virgen” (CE 19,3). “Pues tenéis tan buena madre. Imitadla y considerad qué tal debe ser la grandeza de esta Señora y el bien de tenerla por patrona” (3M1,3).  
  • Santa Teresa de Jesús nos regala lo que a ella le acompañó en los caminos:
    • La luz del Espíritu Santo y de la Virgen. Nos bendice abundantemente con la bendición de la Trinidad y de la Virgen nuestra Señora.   “Jesús. El Espíritu Santo os guíe y os dé luz y su Virgen os acompañe” (carta 121,1c a Jerónimo Gracián). “Muchas bendiciones os he echado. La de la Virgen, Señora nuestra, os caiga, y de toda la Santísima Trinidad” (Carta 294,16).  

Y ahora, en comunión con la Iglesia, teniendo en el corazón las intenciones del Papa Francisco por los frutos del Sínodo sobre la familia y la situación de dolor de tantas víctimas extendidas por la tierra, cantamos la Salve recorremos con María, el camino de la LUZ.

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