Orar con imágenes: El agua con su danza y su canción

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La imagen nos trae este matrimonio entre la roca y el agua. La roca dura y firme y el agua blanda y móvil.

Si el agua fuera dura, como la roca, se rompería, pero la cualidad del agua es que sabe adaptarse, se amolda, se acompasa. El agua sabe danzar y recolocarse.

En Oriente se habla del ‘Arte Gentil’, que se utiliza en la lucha cuerpo a cuerpo, para ser elástico y grácil, ante los embates del enemigo, aprovechando mis fuerzas de un modo adecuado, sin rigidez, sin tensión, sin orgullo. En otro escrito antiguo se dice que el agua es nombrada la reina de los cien valles, porque siempre se pone debajo, siempre busca lo hondo y dar vida desde lo hondo de la tierra, pero nadie la vence, nadie la domina… por eso los cien valles la nombran con gusto su reina, porque sin imponerse, da vida, y dando vida no es domesticada.

Esta imagen puede ser una expresión de la humildad, de la capacidad para adaptarse, para bailar con la adversidad, para saber resituarse, con gracia, con humor, con desprendimiento de sí. Muchos sufrimientos nacen de la rigidez y del orgullo cuando chocamos con la dureza de los demás, con las contradicciones de la vida.

No necesitamos ser más fuertes, no necesitamos imitar la firmeza, la fuerza o las armas de los otros. Necesito aprender a ser como el agua.