Orar con imágenes: Anillos de vida

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CADA ANILLO DEL ÁRBOL  ES UN AÑO DE VIDA    

Desde el punto central, hasta  la corteza, círculo a círculo,  el árbol cortado muestra su  historia. Nada queda fuera del  árbol, nada de lo que ha vivido  y pasado. 

Los especialistas saben que en cada uno de los anillos se  pueden analizar elementos  fundamentales de lo que pasó  ese año: sequías, incendios,  lluvias…        

Cuando pensamos en nuestra  vida, con frecuencia dejamos  a un lado elementos de  nuestro pasado que no nos  agradan, que recordamos  con vergüenza o desprecio. En muchas ocasiones,  echamos al olvido algunos  acontecimientos, consciente  o inconscientemente los  enviamos a la papelera de  reciclaje…        

El árbol es un todo, con toda  su historia.        

Aprender a vivir es abrazar,  acoger toda tu historia sin  negar nada, aunque tengas  que pedir perdón, también  tus pecados forman parte de  la historia que te constituye. Nada del presente se  sostendría sin los errores y  aciertos del pasado.        

Cuando una persona se siente  de verdad querida es cuando  se sabe abrazada en todo  su ser, no en su corteza o  en su imagen. Nadie puede  sostenerse en pie si niega su  verdad entera.        

Cuando nos sentimos amados por Dios, experimentamos que nos ama en totalidad, sin  dejar nada fuera, abarcando lo  ancho y lo alto, lo profundo  y lo superficial. Por eso,  sentirse amado por Dios es la  experiencia más plenificante y  gratificante.      

Me dejo abrazar, al contemplar  los anillos, en toda mi historia,  sin dejar nada fuera. Desde el  puntito del nacimiento, en el  centro, hasta la corteza de este presente, sea el que sea. 

(Artículo publicado en la Revista ORAR Nº 248)