F. 8: Carta al Padre Domingo Báñez, 28 de febrero de 1574

FOTO

Cuando escribe esta carta, Teresa de Jesús es priora de la Encarnación de Ávila, desde julio del 1571, nombrada por Pedro Fernández, dominico, Visitador Apostólico del Carmen. Está en Salamanca, enredada en la compra y arreglo de la casa para aquel Carmelo. Es un 28 de febrero de 1574. Ya ha fundado diez conventos y prepara viaje a Segovia para nueva fundación. Desde el inicio de las fundaciones ha contado con el apoyo y colaboración de su gran amigo y teólogo dominico, Domingo Báñez. Es uno de los maestros que más profundamente influyeron en ella. Esta carta es una de las muchas que le ha dirigido por diferentes asuntos y varias comunicaciones, aunque sólo conservamos cuatro.

 

Un saludo cariñoso de profunda amistad   Destacamos, en la presente Carta, el saludo de cortesía de aquel tiempo seguido de la invocación a Jesús y al Espíritu Santo con el deseo que la Gracia sea la fuente donde ambos beban. “Jesús. La gracia del Espíritu Santo sea con vuestra merced y con mi alma” (n.1).  

Una exclamación inicial pone de manifiesto la profunda amistad que Teresa mantuvo con este teólogo dominico y el alto aprecio que a él profesó “No hay que espantar de cosa que se haga por amor de Dios, pues puede tanto el de fray Domingo, que lo que le parece bien, me parece, y lo que quiere quiero, y no sé en qué ha de parar este encantamiento” (n.1).

Sigue el texto en F. 8: CARTA AL PADRE DOMINGO BÁÑEZ

Documentación: F. 8: CARTA AL PADRE DOMINGO BÁÑEZ, 28 DE FEBRERO 1574