F. 5: Carta a Lorenzo de Cepeda, su hermano

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(Carta 2).

Las cartas, como comunicación, son una novedad para Teresa. Su celda es un cruce de caminos de personas, situaciones, conventos, sueños. Se conservan cartas del último periodo de su vida, últimos veinte años, cuando es andariega de caminos, mística en la hondura, fundadora de conventos por la geografía española. Se calcula que escribió unas quince mil. Nos han llegado 460. Los manuscritos se encuentran diseminados por toda España, varias naciones de Europa y de fuera de Europa.  

Las cartas son vivas. Habla de tú a tú, o de tú a Vos, sin perder familiaridad. Escribe en el silencio de la noche (hasta media docena de cartas alguna vez. El médico le prohíbe que lo haga más allá de las doce). Cada carta está habitada por muchos nombres, historias, lugares que se interrelacionan.  

Escribe sobre la marcha, metida de lleno en las ocupaciones de cada día. Su diálogo amoroso con Dios no se interrumpe y aflora en cada línea. Se le ve el alma a Teresa, mientras anda por la calle y se relaciona con tantos interlocutores de su tiempo. El sello con que cierra el sobre es IHS. A veces utiliza mensajeros propios. No escatima en gastos cuando está en juego la intercomunicación. En cada línea la sentimos viva y si la acogemos, se mete en nuestra historia y dialoga con nosotros de lo divino y de lo humano, que en ella están tan unidos, como en Jesús “adonde divino y humano junto es siempre su compañía”.

Sigue el texto en F. 5: CARTA A LORENZO DE CEPEDA, SU HERMANO (Carta 2).

Documentación: F. 5: CARTA A LORENZO DE CEPEDA, SU HERMANO (Carta 2).