Caminos para el Nuevo Año 2018

FOTO

“Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino” (Mt 2,12).

Después de vivir la Navidad se abren para nosotros/as otros caminos, caminos nuevos. El encuentro con Jesús despierta la sed de recorrer caminos diferentes; son reflejo de que algo ha cambiado dentro de nosotros/as; ya no podemos seguir en la misma rutina gris de cada día. Después del encuentro con Jesús ya no vamos solos por la vida, su Presencia alumbra nuestros pasos, su Palabra orienta nuestro caminar.

Caminos de la interioridad. Ahí están, siempre inexplorados, como una llamada. Se entra por la soledad, que no es aislamiento; por el silencio, que no es incomunicación. Cuando la sociedad tiende a imponer el ruido y la agitación, la soledad querida agranda el corazón, nos abre al otro. La soledad y el silencio es el espacio que llama cada día a Dios.

Caminos de otra mirada. Para mirar la vida que nos envuelve y a menudo no la vemos. Para mirar como Jesús a cada persona, sin que su pasado, cualquiera que sea, nos lleve al juicio. Para mirar los acontecimientos sin endurecerlos, descubriendo la lucidez del Espíritu, que ofrece respuestas nuevas a los problemas de siempre.

Caminos de liberación. Aprender cada día el arte de simplificar la vida, de desdramatizar, de reírnos de nosotros, para dejarnos habitar por lo esencial. Ayudando a liberarse a los demás, porque hay mucha gente atascada, a falta de escucha; porque hay muchas personas sin salida, con mucho peso encima, a falta del pan solidario, porque hay muchas personas culpabilizadas a falta de un anuncio liberador del evangelio de Jesús.

Caminos de comunión. Donde cada uno tenga sitio, palabra y tarea. Cada persona es más, mucho más, de lo que muestra; lleva dentro un misterio de belleza, a imagen de Dios, donde puede dar la mano a otros para hacer cosas juntos, cosas sólidas, solidarias. Con audacia para afrontar proyectos ambiciosos en red con otras manos.

• Caminos de Jesús siempre nuevos, caminos de compasión. Siempre sorprendentes. Siempre tocados de belleza. Siempre en éxodo hacia los más pequeños, hacia los pobres. Sintiendo su mano amiga en nuestro hombro, para decirnos que siempre está con nosotros en los caminos del reino.

Caminos de alegría y esperanza. “El corazón de todo hombre y de toda mujer alberga en su interior el deseo de una vida plena, de la que forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos invita a la comunión con los otros, en los que encontramos no enemigos o contrincantes, sino hermanos a los que acoger y querer”

Caminos de paz. "Paz a todas las personas y a todas las naciones de la tierra. La paz, que los ángeles anunciaron a los pastores en la noche de Navidad, es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblos, especialmente de aquellos que más sufren por su ausencia, y a los que tengo presentes en mi recuerdo y en mi oración. De entre ellos quisiera recordar a los más de 250 millones de migrantes en el mundo, de los que 22 millones y medio son refugiados...

Todos los datos de que dispone la comunidad internacional indican que las migraciones globales seguirán marcando nuestro futuro. Algunos las consideran una amenaza. Os invito, al contrario, a contemplarlas con una mirada llena de confianza, como una oportunidad para construir un futuro de paz.

La sabiduría de la fe alimenta esta mirada [contemplativa], capaz de reconocer que todos, «tanto emigrantes como poblaciones locales que los acogen, forman parte de una sola familia, y todos tienen el mismo derecho a gozar de los bienes de la tierra, cuya destinación es universal" (Mensaje del Papa Francisco para la Celebración de la 51 Jornada Mundial de la Paz, 1/I/ 2018, Migrantes y refugiados: hombres y mujeres que buscan la paz).

Enlace web http://w2.vatican.va/content/francesco/es/messages/peace/document ... 8.html