San José, testigo de vida interior

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“Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída” (Juan de la Cruz)

  • La vida interior de José estaba tejida de silencio contemplativo y creativo, de escucha permanente a Jesús, la Palabra hecha carne en la casa y en el taller de Nazaret.
  • En su espacio interior, vacío de su “yo”, resonaba la Palabra, como agua cristalina que brota de la fuente en la montaña, para ser cumplida con fiel prontitud y total entrega.
  • La vida interior de José estaba unida a Jesús y a María, estaba consagrada totalmente a Jesús, el salvador, con el que habitaba y compartía la existencia. ¡Misterio de amor!, que hay que acoger y adorar en silencio.
  • La palabra de José fue el silencio, por eso es para todos un maestro singular de escucha silenciosa y creativa de Jesús, Buena Noticia de Dios para la humanidad.

“También el trabajo de carpintero en la casa de Nazaret está envuelto por el mismo clima de silencio que acompaña todo lo relacionado con la figura de José. Pero es un silencio que descubre de modo especial el perfil interior de esta figura. Los Evangelios hablan exclusivamente de lo que José "hizo"; sin embargo, permiten descubrir en sus "acciones" -ocultas por el silencio- un clima de profunda contemplación. José estaba en contacto cotidiano con el misterio "escondido desde siglos", que "puso su morada" bajo el techo de su casa” (Redemptoris Custos, 25).

  • En la casa de José habita la Palabra, que contiene la vida, y es la luz para la humanidad; este misterio de amor inunda su vida y la hace estallar nuevos gestos de dicha y cercanía.
  •  José, desde Nazaret, nos invita a todos y a todas a:
    • contemplar esta Palabra de Gracia y de Verdad 
    • acogerla y dejarla que llegue a nuestro corazón 
    • dejarla habitar en nuestra vida, en nuestra casa, en nuestro trabajo, porque Dios sigue llamando a nuestra puerta y queriendo vivir entre nosotros.
  • Necesita: 
    • nuestros sentimientos para expresar su ternura entrañable 
    • nuestras palabras y caricias para que a todos llegue su bondad
    • nuestra solidaridad para que todos se sientan hijos y hermanos

Ora y comparte:

  • Los siguientes Salmos: 62; 118; 126;
  • ¿Qué actitudes interiores reflejan?
  • ¿Cómo puedes tú llevar estas actitudes a tu vida de cada día?

Oración

Todo está escrito en tu voz, Señor. 
Tu Palabra desnuda se nos cuela suavemente
para hacemos sonreír. 
Despacito. Dulce. Extraña. 
Una palabra valiente, sin miedo, atractiva, vital. 
Que nos empuja y marea. Nos divierte y entusiasma. 
Nos calma y enloquece. Nos arrastra y nos lleva. 
Tú te haces presente en cada hombre,
en cada mujer, y en cada vida. 
A cada uno nos das el sentido necesario
para mantener el equilibrio, 
el verbo justo para salir a flote,
la caricia primera para mantenemos enamorados. 
Sabes cómo hacerte presente
a pesar de las dudas o las miserias. 
Te mueves de aquí para allá
sobre las venas del ser humano, 
navegando entre suspiros y sueños,
inyectándonos sosiego y grandes esperanzas. 
Y todo, allí, en tu voz, Señor. En tu Palabra. 
Componiendo un millón de sinfonías
para arrancarnos la tristeza. 
Soplando luz en cada camino. 
Derramando besos para los que no tienen nada. 
Y te haces niño para que todos juguemos. 
Y nos invitas cada día a sonreír a destajo. 
Para que no olvidemos que el alma tiene memoria. 
Y nunca se hace vieja. 
Y todos sus recuerdos te pertenecen. 
Es tu voz, Señor, tu Palabra. 
Y sólo tenemos, sencillamente,
que abrir los oídos del corazón 
y escuchar callados el rumor del agua.

Más información en la web:
- San José, aprendiz del Espíritu Santo en el arte de acompañar
- San José, el servidor del amor