San José, aprendiz del Espíritu Santo en el arte de acompañar

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SU CORAZÓN SIEMPRE ESTÁ DISPONIBLE PARA LA ACOGIDA

“Tú nunca nos dejas solos, te manifiestas vivo y presente en medio de nosotros... Hoy acompañas a tu Iglesia peregrina, dándole la fuerza de tu Espíritu”

El Misterio escondido desde los siglos, Dios lo regala ahora, en la plenitud de los tiempos, a José. Y el Espíritu Santo le impulsa a acogerlo con sus pobres manos vacías y su silencioso corazón. Así acompaña y participa de la fe y del amor de María.

* José es el testigo fiel del amor de Dios, especialista en su modo de obrar, sabe por experiencia, cómo la fuerza del Espíritu Santo penetra y purifica las honduras del ser humano, haciéndole más libre, más humano, más disponible a las mociones de Dios.

* José, el hombre de ojos limpios y corazón abierto aprendió día a día el arte de: 
   - aceptar y acoger incondicionalmente a María, grávida de la semilla del Amor de Dios en su seno; 
   - ubicarse en la noche de la vida y orientarse en las dificultades; 
   - escuchar en silencio la verdad callada de las personas y de los acontecimientos 
   - respetar y hacer crecer la vida que se le confiaba; 
   - esperar , sin prisas, en la noche a que la palabra de Dios le indicara el camino a seguir

* José es el hombre acompañado por Dios, por María y por Jesús. Se dejó sorprender por Dios y se abandonó confiadamente a su Plan.

* Acompañó a María y a Jesús con profunda cercanía, ternura entrañable y entrega incondicional de su vida en aquellos años en Nazaret.

* José en su camino de acompañante, pasó por inseguridades, dudas, temores, miedos. Compartió, esperanzas, frustraciones, gozos y penas, la historia de su vida con la vida de María y con la vida de Jesús. Los tres recorrían y hacían nueva la historia de la salvación.

* José es el acompañante de su familia, en su proceso de acoger y vivir día a día el Plan salvador de Dios, lo hizo con libertad, gratuidad y belleza, siempre esperando y acogiendo la hora de Dios.

* José es el acompañante de todos los que se sientan llamados a realizar este ministerio de ayuda porque tiene gran sensibilidad contemplativa para leer en las personas, en la historia y en la vida de cada día, los signos del paso y de la presencia de Dios. Lo hace con un estilo de desprendimiento y generosidad sin límites. Sólo atrae el que deja de ser el centro. Sólo ilumina el que llega a ser pura transparencia, la vida divina se transmite cuando yo disminuyo”.

Ora y comparte:

Lee en clave de acompañamiento los siguientes textos del evangelio: Lc 24 y Jn 4

¿Qué pedagogía de acompañamiento descubres en Jesús?

La voz de Dios, es brisa suave, nos dice hoy:

“Baja de la montaña y vete a las gentes; ni por encima ni por debajo. Vete tú, pues ya te has encontrado. Habla tú, actúa tú, como brisa suave, para refrescar muchos rostros, para despertar a muchos dormidos, para acompañar muchos caminos. Me he reservado algun@s que te harán compañía y con los que podrás caminar; personas de tu grupo, mujeres y hombres con l@ que cruzarás tu vida. El futuro está abierto, con sus posibilidades y sus límites. Eras, eres y serás barro; sobre tu barro he soplado, soplo y soplaré mi aliento. Yo, como brisa suave, estaré siempre contigo” (Lola Arrieta)

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