San José, buena noticia de Dios para la humanidad

Hombre clave en la Historia de la Salvación:

- José desciende de la familia de David a través de Jacob (Mt 1,16) y Helí (Lc 3,23); Por él, el Mesías entronca con todos los personajes del antiguo Testamento, a los que Dios ha hecho las promesas del Mesías Salvador.

- En el Evangelio es presentado:

  • como “esposo de María” (Mt ,16.18.20.24; Lc 2,5)
  • “padre” de Jesús Lc 2,27.33.41.43.48;3,23), considerado su “hijo” tanto por su esposa (Lc 2,48), como por los extraños (Lc 3,23; 4,22; Mt 13,55; Jn 6,42).

- Se le llama “justo” (Mt 1,19), porque vive según el Plan de Dios. José era el hombre de corazón gratuito que aprendió a dejar espacio a Dios Padre, al Espíritu Santo y a Jesús, el Hijo de María.

- Dios miró con amor a José y le confió una misión muy bella y delicada:

  • mostrar a Jesús la ternura de su Rostro de Abbá, realizar las funciones de padre
  • acoger y cuidar a María, compartir con ella la vida y el proyecto de amor para la humanidad.

- Vivió en un momento histórico difícil y conflictivo:

  • Palestina no era un país tranquilo estaba dominado por un pueblo extranjero y cada día crecía la inseguridad política y social. El proyecto de Herodes Antipas, apoyado por el Imperio Romano se imponía a todos y buscaba el bienestar de los poderosos.
  • Las autoridades religiosas estaban muy preocupadas en mantener la observancia y pureza de la Ley y las tradiciones. El pueblo sencillo y pobre quedaba fuera de la Alianza y al margen de aquella sociedad; pero no se desanimaba y buscaba una salida para mantener la conciencia viva de ser el pueblo de las Promesas, en el que nacería el Mesías Salvador.
  • José pertenecía a este grupo de los pequeños y sencillos, era un hombre de esperanza de ojos abiertos a las señales de Dios en la historia.

Nazaret de Galilea, lugar donde habita la gracia y la verdad

  • Nazaret era la casa de lo sencillo y pequeño. José vivió junto a María su esposa (Lc 1,27), y junto a Jesús; trabajó en el campo y en la carpintería (Mt 13,55; Mc 6,3). Su vida de cada día era sobria y transparente, sin nada extraordinario. Era su amor fiel, limpio y entrañable el que daba calor, y ponía música en las horas de la jornada.
  • Nazaret era la casa de la luz y la solidaridad. Se respiraba el aire cálido de la comunión; se compartía la vida, el trabajo, las penas y la oración; se leían y discernían las señales novedosas de Dios en lo cotidiano de la jornada. Las tres personas de la familia de Nazaret eran personas abiertas, acogedoras, llenas de luz y solidaridad, signos delicados del amor de Dios, de su gracia salvadora.
  • Nazaret era la casa del silencio y de la escucha. El silencio envuelve la vida de José, los evangelios no nos han dejado una sola palabra suya. En cambio, han descrito sus acciones: acciones sencillas, cotidianas, que están siempre al servicio de los demás, al cuidado de la vida; gestos llenos amor que escucha, que espera, que sufre, que se entrega. Son el fruto maduro del silencio habitado por el amor.

Ora y comparte

¿Qué significa para ti Nazaret? ¿Qué Buena Noticia has escuchado en tu vida? ¿Qué rasgo de la vida de José te atrae más?

Ilumina tu vida con este poema

¿Por qué hube de ser yo? Como un torrente de cielo roto, Dios se me caía encima: gloria dura, enorme, haciéndome mi mundo ajeno y cruel: mi prometida blanca y callada, de repente oscura vuelta hacia su secreto, hasta que el ángel en nívea pesadilla de relámpagos, me lo vino a anunciar: el gran destino que tan bello sería haber mirado venir por otra calle de la aldea... ¿Y quién no preferiría un pequeño destino hermoso a ese terrible que pone la vida en carne viva? Todos los viejos sueños de José quedaban rotos e inservibles. Nunca soñé con tanto. Me bastaban mis días de martillo, y los olores de madera y serrín, y mi María tintineando al fondo en sus cacharros. Y si un día el Mesías levantaba como un viento el país, yo habría estado entre todos los suyos, para lucha oscura o para súbdito. Y en cambio como un trozo de monte desprendido el Señor por mi casa, y aplastada en demasiada dicha mi pequeña calma, mi otra manera de aguardarse.

J. M. Valverde

FOTO

Más información en la web:
- San José, aprendiz del Espíritu Santo en el arte de acompañar
- San José, el servidor del amor