LA LLAMA DE LA FE

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Celebración Orante en la fiesta de San Juan de la Cruz

 Acogida 

Comenzamos escuchando el saludo del papa Benedicto XVI: “La puerta de la fe, que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida” (PF 1). 

En el Adviento, le pedimos que nos acompañe a Juan de la Cruz. Un místico, un enamorado de Dios, su Amado, que cantó la “Llama de amor viva”. Vamos a escucharle. 

 

1. EXPERIENCIA DE LA NOCHE 

Os invitamos a dispersaros por el lugar de la celebración y a situaros cada uno/a en el propio momento que está viviendo, con sus luces y sus sombras, con su sed más o menos viva. A ver cómo os suena esto que dice Juan de la Cruz. Tiene una palabra sorprendente, de contraste, distinta de lo que estamos habituados a escuchar en la sociedad del bienestar. Nosotros no queremos dejar nada, pero si queremos caminar de verdad tenemos que despojarnos de todo lo que nos sobra. Atención a las posibilidades que tiene la crisis.  

Escuchamos sus versos: 

Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que gustas
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo. 
En esta desnudez halla el
espíritu su descanso, porque no
comunicando nada, nada le fatiga hacia
arriba, y nada le oprime
hacia abajo, porque está en
el centro de su humildad. 

Vamos a atrevernos a vivir algo de esto que nos dice Juan de la Cruz. ¿Os parece?

. Busca un lugar en el que puedas estar a solas (Cualquier rincón es bueno). 

. Cierra los ojos a tantas luces que no te iluminan y entra en la noche (Se apagan las luces).

. Haz silencio de tantas palabras vacías, que no llegan al corazón. Busca el silencio.

. Póstrate, inclínate como gesto de verdad, de no querer valer más que otros, de no pretender grandezas que te superan.

. Ponte en humildad, que es andar en verdad

. Si quieres llegar a tenerlo todo, si quieres abrazar con la fe a tu Amado Dios (Un tiempo de silencio)

Canto: Busca el silencio, ten alerta el corazón, calla y contempla.   

POEMA DE JUAN DE LA CRUZ: “LA NOCHE” 

Una persona, con el Cirio encendido, avanza en medio del grupo. 

En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
 
A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
 
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía. 

(Acércate a la Llama. Una vez que están todos en torno a la llama, prosigue el canto) 

Aquésta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
 
¡Oh noche que guiaste!
¡oh noche amable más que el alborada!
¡oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
 
En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.
 
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
 
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado. 

2. EL AMOR DE DIOS SALE A NUESTRO ENCUENTRO EN JESUS 

Mira el Cristo que pintó Juan de la Cruz, expresión del amor entregado de Dios para nosotros, signo de un Dios que se anonada, que esconde su rostro, para darnos vida. (Se muestra el icono de Cristo. Mientras lo miramos, escuchamos la palabra de Juan 3,16: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”). 

Canto: El mirar de Dios es amar. (Se vuelve a leer el texto. Se repite el canto). 

De la cruz nace la eucaristía, Fonte que mana y corre en la noche, presencia de amor de Jesús en medio de nosotros. (Se expone el Santísimo). 

Canto: Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche.
Aquella eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida.  
Aunque es de noche.
 
Aquesta viva fuente que deseo
en este pan de vida yo la veo.
Aunque es de noche. 

(Momento de adoración. Sólo el amor es digno de fe. El Amor quiere ser amado, espera ser amado. 

Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura. 

3. LA LLAMA DEL ESPÍRITU 

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro! 

El Padre y el Hijo nos regalan la llama de amor viva del Espíritu, para que su fuego y su alegría nos acompañen en el camino de la fe. Esta llama se acerca a nuestros corazones para encender la llama del amor. 

Canto: Enciende la llama de tu amor, Señor, de tu amor, Señor, en nuestra oscuridad. 

(Se acercan unas personas, en nombre de todos, para encender las velas de la Llama y así expresar que todos abrimos la puerta a la fe, al amor, a la esperanza). 

  • “Esta llama de amor es el Espíritu Santo, al cual siente ya el alma en sí” (Ll 1,1,3). (Todos: Ven Espíritu Santo, toca nuestra vida, enciende en nosotros el amor. Haznos cercanos a los que sufren.  
  • “Estos actos de amor del alma son preciosísimos; y merece más en uno y vale más que cuanto había hecho en toda su vida sin esta transformación” (Ll 1,1,3). Ven Espíritu Santo. Transfórmanos. Enséñanos a confiar en tu amor en medio de las dificultades.
  •  “En este estado no puede el alma hacer actos, que el Espíritu Santo los hace todos y la mueve a ellos; y por eso, todos los actos de ella son divinos, pues es hecha y movida por Dios” (Ll 1,1,4). Ven Espíritu Santo, modela nuestra vida con tus inspiraciones, para que seamos testigos creíbles del Evangelio.  
  • “Y así, estando esta alma tan cerca de Dios, que está transformada en llama de amor, se le comunica el Padre, Hijo y Espíritu” (Ll 1,1,6). Ven Espíritu Santo, danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana.  
  •  “En la sustancia del alma, donde ni el centro del sentido ni el demonio puede llegar, pasa esta fiesta del Espíritu Santo” (Ll 1,1,9). Ven, Espíritu Santo. Llena de alegría a la Iglesia.    

 4. LA DANZA Y LA ALEGRÍA EN EL CAMINO DEL AVIENTO 

La alegría, que el Espíritu pone en nuestros corazones, nunca es egoísta, siempre es solidaria, cercana a los que sufren, creadora de comunión en la Iglesia. Esa alegría tiene su fuente en Dios, y, por eso, es para todos. Esta alegría es la que cantó María en su magníficat inaugurando un mundo nuevo. Al cantar y danzar este gozo en el Espíritu, nosotros nos unimos también al sueño que Dios tiene para la humanidad. 

Canto: Salmo: Alabad al Señor en su templo, con manos levantadas y palmas. 

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.
 
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
 
Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.
 
Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,
 
alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,
 
alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.
 
Todo ser que alienta alabe al Señor.
¡Aleluya! 

En este camino, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, viene con nosotros y nos bendice.

(Bendición del Santísimo. 

En el camino del Adviento, Juan de la Cruz ha sido una luz, nos ha regalado su palabra de testigo y místico. La meta es la Navidad. ¡Feliz camino!

Más información en la web:
- Fiesta de San Juan de la Cruz