18: Amén

. Así decimos al terminar de rezar el Padrenuestro, en la lengua misma de Jesús. Lo hemos traducido, por «así sea», pero, es mucho más que eso. 

Amén significa que algo que se ha hecho es verdadero y el que pronuncia el Amén re­conoce que lo verdadero es válido y, por tanto, vinculante. El Padrenuestro, que había nacido de un atrevimiento («nos atrevemos a decir..), termina en una vinculación. 

Amén no es un deseo, sino una afirmación: ¡Así es!, ¡Así lo creo!, ¡Así me entrego! ¡Así confío! ¡Poniendo toda el alma en esto que he dicho!.

Amén es una palabra que compromete: con ella mostramos conformidad con alguien o aceptamos una misión, asumiendo la responsabilidad (cf. Dt 27,15-26). Se repite en muchos relatos del AT, especialmente en los momentos en que el pueblo renueva sus promesas. Muchos salmos y oraciones concluyen con esta expresión.

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Documentación: FICHA 18: AMÉN