XXV Aniversario de la «Red de Amigos de Orar»

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 25 AÑOS DE GRACIA:

29 de julio de 1987 – 23 de julio de 2012

 

I. REVOLVIENDO EN NUESTRO “BAÚL DE LOS RECUERDOS”

 a.  Todo aniversario invita a volver la vista atrás:

  • ¿Por qué no la celebración de los XXV años de nuestros “Encuentros de Amigos de Orar”? Lejos de decir algo estilo “batallitas del abuelo”, comenzaré por asegurar que esta vez “la cosa no comenzó en Galilea” como dice san Pedro, sino que fue lanzada desde el balcón por el vendaval de aquel Pentecostés que provocó el Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús en 1982 enviándonos a muchos hacia una nueva evangelización para fomentar el estudio y pastoral de nuestro mundo interior. Inolvidable aquella primera venida a España del Bto. Papa Juan Pablo II y su mensaje al Carmelo bajo el Acueducto segoviano en que tanto nos  urgió a servir a la Iglesia desde nuestro carisma de maestros de oración y guías  hacia ese Castillo Interior que todos llevamos dentro, y en el que mora la misma Trinidad. 
  • Como preparación o como consecuencia de este acontecimiento se creó un clima que favoreció toda una catarata de iniciativas tendentes a conseguir este fin: Recuerdo la creación e interesantes reuniones de una flamante “Comisión Interprovincial de Pastoral de Espiritualidad OCD”, algo hoy normal, pero que entonces suponía toda una novedad. O aquel Congreso de todos los responsables de nuestras publicaciones celebrado en Madrid, y en el que entre otros, nuestro entrañable y carismático genio literario, D. José Luis Martín Descalzo, tanto nos animó a evangelizar, pluma en ristre, a imitación de nuestros grandes místicos escritores. O la creación en Ávila del primitivo “Centro Internacional de Estudios Teresiano-Sanjuanistas”, semilla de lo que andando el tiempo culminaría en la “Universidad de la Mística” que hoy admiramos. Sin citar, por incontables, muchas otras como la emisión en TVE de la inolvidable serie acerca de la Vida de nuestra Santa Madre, o la ristra de congresos, exposiciones, marchas juveniles, publicaciones, etc. con semejante objetivo. 

b.  Y hablando de  publicaciones…

  • No a propósito de que “el Pisuerga pase por Valladolid”, sino como fruto de una gracia del Espíritu y dentro de este mismo clima, vio la luz un 26 de febrero de 1983 en esta ciudad de Burgos, y dentro de nuestra Editorial Monte Carmelo, el “Nº 0” una publicación periódica en forma de revista de cuidada divulgación religiosa y gráfica con un nombre o cabecera tan explícito como… “ORAR”.

Nacía como todo cuanto nace con apariencia muy débil; entre los dolores típicos de todo alumbramiento; los más expertos le auguraban corta vida; pero con la ayuda de Dios y de no pocos orantes que en los cinco continentes desean cada vez tratar más y mejor con Él, miles siguen encontrado en ella una sencilla pero fiable “Guía para seguir y orientarse por el camino de la oración cristiana”. Está, pues, a punto de culminar su… ¡30º Aniversario! Pedimos al Señor que mediante el apoyo de tanta “buenagente” como vosotros vaya “in crescedo”, tanto tanto en tirada, como en su apariencia externa y contenido.

  • Conste que si cito aquí y ahora a nuestra revista “ORAR” , no es por  un afán publicitario -que también, ya que harto escasos andamos de medios-, ni porque ignore otras muchas publicaciones nuestras de mayor calado, sino porque la Providencia quiso fuese fuente de donde manasen o bebiesen muchas otras iniciativas de pastoral orante aún vivas, pese a correr “tiempos aún más recios” que aquellos de que se lamentaba  nuestra madre Teresa de Jesús.:

Pensemos en nuestros queridos “Grupos de Oración Teresiana” que a nivel familiar conocemos como “GOT”. O en el “Centro de Iniciativas de Pastoral de Espiritualidad”, al que decimos “CIPE”. Mas no nos olvidemos del primero de todos: de estos “Encuentros de Amigos de Orar”, por cuyo XXV Aniversario o “Bodas de Plata” estamos dándole gracias al Señor y gozosamente celebrando.

  • A nadie extrañará que aproveche el momento para decir al menos dos palabras sobre los primeros pasos de estos “Encuentros”, aunque lo que más nos interese a todos deba ser siempre, no tanto hacer historia, cuanto mirar hacia adelante.

En efecto, ya antes de la aparición de la Revista -corría el año de 1980- comenzamos a reunirnos en plan orante dentro del Colegio San Luis de los Franceses, regido por el “Instituto “Notre Dame de Vie”, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), algunos miembros, profesores y papás del mismo. Y ya por entonces justificábamos estas reuniones diciendo que si había encuentros de “amigos de la música”, “de la naturaleza”, “del teatro” y hasta unos asistentes lo eran de una asociación denominada “Amigos de los Castillos”, por qué no íbamos a poder calificar aquellas reuniones como de “amigos de orar”? Pero la cosa no pasó de ahí. Ni siquiera recordábamos una argumentación parecida que siglos antes había formulado ya Teresa y que luego mencionaremos.

Sin embargo, es a partir de la aparición de Revista “ORAR”, cuando el Espíritu comienza a sembrar la inquietud de unos posibles “ENCUENTROS DE AMIGOS DE ORAR” entre los responsables de la Revista y muchos de sus suscriptores. Vemos la idea viable, improvisamos un pequeño plan, hasta que en un paseo dominguero de una tarde primaveral descubrimos casualmente una bonita Casa de Retiro que llama nuestra atención nada menos que en Carranza (Cantabria). Nos reciben y enseñan con toda amabilidad los PP. Palotinos que la rigen, les exponemos nuestro proyecto, convocamos rápidamente a aquella gente de Madrid y otros conocidos, y he aquí que un 24 de julio de 1986 celebramos ya en este insospechado lugar el primero de estos “ENCUENTROS”. Resultó emotivo, pero, al fin, un simple ensayo.

Volvemos a Burgos, y el 27 de julio del siguiente año de 1987, celebramos, por fin, en la Casa de Retiro que los Hnos. Maristas tienen a la sombra de la Cartuja de Miraflores, nuestro II ENCUENTRO DE AMIGOS DE ORAR”, que por su programación, amplia asistencia, encuentro con el P. Prior de la Cartuja, Eucaristía de Clausura retransmitida por TVE dentro de aquella programa bellísimo que dirigía nuestro P. Eduardo T. Gil de Muro, OCD, y otras muchas connotaciones más, siempre hemos tenido como el primer encuentro oficial. Del mismo conservamos aún símbolos como el de la bíblica “Tienda del Encuentro”, luego chiquitica, pero en aquel momento montada en la amplia huerta a lo grande por soldaditos de nuestro Ejército.

  • Pasados ya 25 años, este sería el momento de recordar y evaluar  la evolución de aquel proyecto inicial. Para pronunciar, quizás, la lacónica frase de…“¡misión cumplida!”. O para sentir el eco y compromiso de aquellas palabras teresianas según las cuales “hemos de procurar seguir e ir comenzando siempre”. Y sobre todo, para que si como decía Bernanos “todo es gracia”, jamás debemos olvidarnos de mostrar al Señor nuestra gratitud por estos “¡25 años de gracia!”… Y como no, para dárselas de parte de todos cuantos hemos asistido a ellos a hermanos en el Carmelo sin cuya total entrega, año tras año, no hubieran podido celebrarse: PP. Pedro Tomás Navajas, Gabriel Castro, Rafael León, Charo Gil, etc.

 

II. “DESIDERATA”  SOBRE UN PROYECTO VIVO 

Cuanto os diga acerca de los “ENCUENTROS DE AMIGOS DE ORAR” lo haré en clave de un peculiar “desiderata”, no porque todo cuanto se diseñó entonces haya quedado en la nube de unos simples deseos. No, ya que han sido muchos los esfuerzos y logros realizados y logrados durante estos 25 años, sino para recordar con mayor precisión su esencia, para no confundir sus objetivos con otros que llevamos entre manos, y para acertar a tomar una postura o compromiso finales.

 1. UNA “RED”,  MÁS QUE UN “GRUPO” 

  • Los “AMIGOS DE ORAR”, protagonistas de estos “ENCUENTROS”, más que un nuevo grupo, asociación, movimiento o comunidad de oración, intenta ser una “RED” de creyentes vinculados entre sí por el denominador común de ser o tratar de ser amigos de la oración.
  • A esta que ya llamaremos en adelante “RED DE AMIGOS DE ORAR” pueden pertenecer y pertenecen de hecho, sacerdotes, religiosos y seglares; niños, jóvenes, adultos y ancianos; individuos aislados u otros que pertenezcan ya a grupos de fe, y sobre todo de oración o a comunidades enteras de consagrados. Todos, vivan codo con codo o aunque nunca se hayan visto ni se vayan a encontrar jamás, todos han de vibrar al unísono, eso sí, ante el tema oración, y tratar de dar el perfil que de inmediato diseñaremos.
  • Nuestra “RED DE AMIGOS DE ORAR” parte lógicamente de una apoyatura bíblico-teológica según la cual orar ha de consistir en decir: Padre, en el Hijo, movidos por el Espíritu y dentro de la Iglesia. Dentro al fin de ese verdad dogmática que conocemos como la “Comunión de los Santos”. Pero como tal “RED” surge en nuestro caso y circunstancias concretas de la experiencia y magisterio teresianos que tan intensamente tratan de vivirse en el momento en que nace. Recordemos las palabras de la Santa: 

-    «Gran mal es un alma sola...».

-    «Yo aconsejaría a los que tienen oración -en especial al principio- procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo. Es cosa importantísima, aunque no sea más que para ayudarse unas a otras con sus oraciones... Cuánto más que hay muchas más ganancias...».

-    «Andan las cosas de Dios tan flacas que es menester hacerse espaldas unos a otros -los que tratan con Dios- para ir adelante. Es tan importante esto, que no sé cómo encarecerlo. De mi sé decir, que si de ordinario no tratara con personas que hacen oración, hubiera terminado en el infierno...».

-    «No sé yo por qué para otras cosas, aunque no sean muy buenas, hemos de procurar amigos en quienes descansar, y se ha de permitir que quien comienza de veras a amar a Dios, deje de hacer amigos para esto… » 

  • Por fin, si la humildad es el cimiento de toda estructura del vivir cristiano, estaría muy mal visto que pecara yo aquí de soberbia; pero si humildad es también “andar en verdad” creo no andar lejos de ésta si afirmo que nuestra “RED” fue una de las pioneras que apareció como tal entre las variadas iniciativas de pastoral orante; es decir, no como grupo o asociación, sino como red de orantes. Al menos en las naciones de nuestro entorno, como ahora se dice. Hoy sin embargo son numerosas. Basta con que tratéis de encontrarlas en Google u otro buscador de redes. Las más extendidas que yo sepa son la francesa, inglesa, italiana y alemana. Sin asomarnos más allá del Atlántico. 

  2.  COMPROMISOS DE LOS MIEMBROS DE ESTAS “REDES” 

Esencialmente los podríamos concretar en éstos:

a.  Orar.

-  El “Amigo de Orar” ha de partir, por supuesto, de un compromiso orante, y vibrar de algún modo con todo lo relativo a la oración.

-  Podrá asumir ese compromiso por mil motivos, pero ante todo orará porque Jesús oró y nos pidió con insistencia que lo hiciésemos.

- Es también muy esencial que ore para apoyar la oración de todos cuantos oran.

- Entre las modulaciones orantes de este tipo de “Amigos”, debe tener una notable primacía la “oración de intercesión”.

- Por lo demás, el “cómo”, “dónde” y “cuando” ore,. dependerá de muchas circunstancias. imposibles de resumir aquí.

b.  Aprender a orar.

-  Sabemos que quien ora en nosotros es el Espíritu; pero todo “Amigo de Orar” no debe olvidar nunca que a orar también “se aprende”. Basta con que recuerde las reiteradas “consignas evangélicas” sobre cómo quería Jesús que lo hiciésemos. Sin olvidar todo el magisterio eclesial y de los grandes orantes sobre este tema.

- Los “Amigos de Orar” deben orar porque Jesús oró, sí; pero también como Jesús oró y para lo que Jesús oró. Esto es, para sentirse ante el Padre, conocer su voluntad, y correr a cumplirla. No es tarea fácil “evangelizar nuestra oración”. Ni tampoco “orar nuestra evangelización”.

-  Por ello, todo “Amigo de Orar” ha de conocer y recurrir a recursos orantes aptos -además- para todo tipo de personas y circunstancias…

c.  Ser apóstol de la oración.

- ¿Cómo van a creer si nadie les predica?, nos sigue diciendo san Pablo…

- No habrá “nueva evangelización”, sin “nuevos evangelizadores”. Ni existirán éstos, sin corazones que hayan llegado hasta la intimidad con Él. Y desde su trato amistoso, a que los intereses de Él los asumamos como propios sabiendo que Él ya ha asumido los nuestros. Total: a la fusión de oración y vida.

- En la mies del Señor, faltan muchos operarios. ¿Y en la “pastoral de oración”? ¡No es fácil encontrar “maestros” y “discípulos”! En muchas encuestas, a la pregunta: “¿Vd. por qué no ora?” Una mayoría responde: “Porque nadie me enseñó”.

d.  Y por lo general, pertenecer a un grupo o comunidad orante.

-  Aunque no sea éste un requisito obligatorio ya que muchos pertenecen a nivel individual, lo que no quiere decir que no oren en Iglesia. 

 

3.  MISIÓN DE ESTAS “REDES DE AMIGOS DE ORAR” 

Una vez esbozado el que podríamos llamar “retrato robot” del “AMIGO DE ORAR”, damos un paso más para conocer o recordar la misión de este tipo de “REDES DE AMIGOS DE ORAR”. Centrándonos en las más conocidas y en los servicios que tratan –y tratamos de prestar- comprobamos que, salvo la lógica diferencia de matices y posibilidades de cada una, coinciden bastante y se corresponden, lógico, con las características que acabamos de asignar a sus miembros. Lo cierto es que su difusión y efectividad se ha potenciado mucho con la aparición de las Redes Sociales. 

Resumiendo, son éstos:

a. La oración de intercesión

-  Para momentos puntuales o permanentes.

-  Con o sin referencia a las situaciones concretas de cada intención.

b. Consultorio

-  Como acompañamiento y discernimiento oracional.

-  O como respuesta a pedidos de información puntuales.

c. Promoción del apostolado orante

- Intercomunicación de personas o grupos.

- Promoción de Convocatorias o “Encuentros” con éste que estamos celebrando.

- Preparación de materiales y recursos propios: Hojas, boletines, revistas, libros…

d. Animación general o coyuntural de grupos.

e. Y, donde sea posible, es deseable que todo parta de un Centro de Coordinación

- Con colaboradores más o menos fijos y ubicados estratégicamente.

- Que puede apoyarse en estructuras ya preexsistentes: “Cipe”, “Comunidades”, “Grupos, Escuelas parroquiales o talleres de oración”, etc.”.

f.  Para todo lo cual resulta muy útil -aunque no imprescindible- el conocimiento mutuo de sus miembros o algún modo eficaz de poder intercomunicarse: dirección postal, telefónica, e-mail, etc. Bien en plan de persona a persona, o mejor aún aportándolos al “Centro de Coordinación” al que antes aludíamos para mantenerlos confidencialmente en su “Base de Datos”. Aunque para orar unos por otros no se necesiten éstos, sí son imprescindibles a la hora de responder consultas, enviar información, o aportar recursos orantes.

4.  AUTOEVALUACIÓN 

TRAS DE 25 AÑOS… ¿MISIÓN CUMPLIDA? 

“SÍ”, pero “NO”. Cierto que con la ayuda divina, la mediación de María, el magisterio e intercesión de nuestros grandes Maestros de Oración y el esfuerzo de miles de personas conocidas o anónimas, hemos logrado llevar a cabo durante estos 25 años muchísimos más empeños en cuanto a “Pastoral de Oración” se refiere, de cuantos se habían abordado, al menos desde la aparición en la formación cristiana de la “Teología Espiritual” o “Pastoral General”.

Pero, aparte de que esa expresión de “Misión cumplida”, tiene connotaciones demasiado castrenses, cuando no de simple autosuficiencia -o más negativas-, cuanto queda por conservar o conquistar es evidente ya que la meta está, no en dedicar tiempos de nuestra vida a la oración, sino en convertir nuestra vida entera en oración.

Y para ello necesitamos “Amigos para Orar” y “Encuentros” reales o virtuales para mantener e incrementar esta amistad. De ahí que os invita a terminar profesando todos juntos aquella fórmula que redactamos hace 25 años y que nos atrevimos a reconocer como los 10 artículos del...

 

CREDO DE LOS “AMIGOS DE ORAR” 

CREEMOS en la oración como forma-clave de hacer viva y visible nuestra fe; y por ello, nos comprometemos como Amigos de Orar” a aprender, seguir y enseñar camino de oración.

CREEMOS que la oración cristiana consiste esencialmente en decir “Padre”, en el “Hijo”, movidos por el “Espíritu”, junto con “María”, y dentro de la “Iglesia”.

CREEMOS en la primacía de la Oración Litúrgica como expresión visible de la Iglesia orante. En la oración comunitaria o de grupo, pues Jesús nos dejó dicho que “donde dos o más nos reunamos en su nombre, allí, en medio estará Él. Y en la oración a solas, ya que también nos aconsejó que, tras cerrar bien la puerta, entrásemos dentro de nosotros mismos, y allá en lo escondido, tratásemos con Quien sabemos nos ama.

CREEMOS en una oración que surja de la escucha de la Palabra de Dios, del magisterio de los Grandes Orantes, y de cada acontecimiento de la vida misma. Para desembocar en una fe comprometida.

CREEMOS por ello en dos valores fundamentales: oración y amistad. En la primera, como la cota más alta de la amistad del hombre con Dios. Y en la segunda, como condición y clima inmejorable para lograr aquélla.

CREEMOS en la necesidad constante de evangelizar la oración. Esto es, de orar “porque Jesús oró”, “como Jesús oró” y  “para lo que Jesús oró”.

CREEMOS en la necesidad también de evangelizar desde la oración, ya que sólo quien ha recibido el «don de Dios», puede darlo a los demás.

CREEMOS por ello que es el Espíritu quien ora en nosotros. Pero también creemos que es el hermano uno de los mejores caminos para que Aquél nos llegue. Esto es, para que como nos recuerda el himno de la Liturgia de las Horas, vayamos a la oración “huyendo del ruido, pero de los hombres no”.

CREEMOS, y por eso hacemos nuestras una vez más, aquellas consignas teresianas que nos legó la Santa Madre Teresa de Jesús en el capitulo 7 de su Vida:

«Yo aconsejaría a los que tienen oración -en especial al principio- procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo. Es cosa importantísima, aunque no sea más que para ayudarse unos a otros con sus oraciones. ¡Cuánto más que hay muchas más ganancias!

CREEMOS, en fin, que nuestra “Red de Amigos de Orar” puede, con el favor de Dios, “Encuentros” semejantes a éste y su intercomunicación real o virtual, convertir en realidad aquel otro deseo de la Santa de que, en tiempos tan recios como éstos”, abunden por el mundo “Amigos fuertes de Dios”. 

Conferencia dictada por Fernando Domingo, carmelita, en el 25 Encuentro de "Amigos de Orar" (Burgos, 26 de julio de 2012).

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